Lovely, el primer cometa borracho de la historia

La NASA difundió la noticia de que un cometa orbitó el sol este año y que a su paso arrojaba alcohol a un promedio equivalente a 500 botellas de vino por segundo.

Joaquín Hidalgo

Buenos Aires.- En inglés su nombre es sinónimo de adorable. No es para menos: Lovely es el primer cometa que orbita el sol en el que los científicos detectan una curiosa estela de alcohol. Como salido de una borrachera cósmica, a Lovely el test de la alcoholemia le dio positivo en su paso por el sistema solar aunque ningún policía intergaláctico le retuvo la licencia de conducir y aún vaga por el espacio con su aliento etílico.

La historia es simple y encierra un par de metáforas. En lo esencial, según un parte de la NASA difundido a fines de octubre, el cometa fue descubierto en diciembre de 2014 por un australiano llamado Therry Lovely, lo que explica en parte el nombre que le pusieron. Sucede que Therry es famoso en el mundo de la astronomía por ser el aficionado que más cometas ha descubierto: ni más ni menos que cinco. Todos bautizados con su adorable apellido, aunque sólo el último deparó una sorpresa mayúscula para la ciencia.

Lovely, el cometa beodo, pertenece a un tipo curioso. Conocidos como cometas "kreutzsungrazer", este tipo de viajeros del universo tienen la particularidad de acercarse a nuestro sistema solar cada tanto. Por ejemplo: Lovely, según los cómputos de los especialistas, pasó por aquí hace 11 mil años y volverá en unos 8 mil. Pero más allá de la generosidad de su rodeo, lo que convierte a Lovely en un fenómeno sin precedentes es que, al acercarse al sol y derretirse a la increíble velocidad de 20 toneladas de agua por segundo, liberó una estela en la que los científicos rastrearon, por primera vez, nada menos que alcohol etílico y glicoladehído, entre otros 21 compuestos de base orgánica.

Borracho y todo, Lovely confirma una vieja teoría acerca de que los componentes para la vida en la tierra llegaron a una temprana edad del planeta encapsulados en diversos cometas. Y eso resulta tan sorprendente como que el alcohol sea una de las claves para la vida. Algo que cualquier bebedor de vino sabe a fuerza de empiria pura.

1/3 de las botellas de vino que se toman en Estados Unidos es lo que despedía el cometa (550 por segundo).

El alcohol de la vida

La ciencia conoce sólo dos formas de obtener alcohol etílico. Una, de laboratorio, es la de hidratar una molécula de etileno, un compuesto clave en la química orgánica y los derivados del petróleo. La otra, que es la que nos importa a los bebedores de vino, es la biogénica. Es decir, por fermentación de azúcares: un organismo unicelular se alimenta del azúcar y libera alcohol y gas carbónico -el mismo de la soda- entre muchos otros derivados que hacen al vino, por ejemplo. La importancia científica de Lovely, sin embargo, radica en otro lado. No se trata de un cometa salido de una vieja bodega estallada en los confines de la galaxia, sino de un cometa que aprisiona en su interior los fragmentos básicos para que se formen los seres vivos: pequeñas cadenas de átomos de carbono combinados entre sí en formas simples. Una de ellas, el alcohol etílico.

Sustancia curiosa, a presión y temperatura cotidiana, el alcohol etílico se presenta como un líquido. Puede ser también un gas, a más de 78ºC, o bien un sólido, a -114ºC. Eso es lo que explica que el cometa sea sólido y al mismo tiempo el sol destile su aliento etílico. Tanto que, según los científicos, explica su color verdoso e inusual. En su viaje por las zonas oscuras, Lovely genera las condiciones del laboratorio para hidratar moléculas de etileno. Por eso, también hay otras 21 sustancias que no trascendieron.

Una paradójica transformación

Cuando las levaduras se alimentan de los azúcares de los jugos, lo que hacen es cortar las moléculas de azúcar -que tiene seis átomos de carbono- en moléculas menores (de dos y un átomo de carbono). El resultado es alcohol y gas carbónico, entre muchos otros compuestos que hacen sabrosa a bebidas como el vino. Pero sí como Lovley trae noticias de posible vida en el cosmos, la paradoja del alcohol es que mata a la vida en concentraciones superiores a 16 o 17%. Por eso el vino, por ejemplo, se sustenta en el tiempo protegido por su alcohol.

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