El domingo que viene se inicia una nueva fase en la vida política de la provincia. Los dos principales actores en ese ámbito lo entendieron de esa manera y movieron sus fichas en tal sentido. Omar Gutiérrez estrenará un gabinete rediseñado para encarar los dos últimos años de su mandato actual al frente de la Gobernación, mientras Horacio “Pechi” Quiroga se armó para dar pelea con un bloque legislativo homogéneo que integre a los diputados de todas las fuerzas involucradas en Cambiemos y un grupo de concejales a sus órdenes fortalecido por la sumatoria de la ex emepenista Laura Plaza.
Quiroga ya se lanzó a la arena a tratar de profundizar los males del desgaste de la eternidad que lleva el MPN en el poder provincial y a capitalizar el clima favorable que tiene el macrismo desde que se acomodó como la principal fuerza política nacional en las elecciones del 22 de octubre.
Por su parte, Gutiérrez dio señales claras de que no tensará la soga contra la corriente que lleva agua al molino del macrismo. Acompañó con fervor el pacto fiscal, al mismo tiempo que hizo mutis por el foro ante la reforma previsional.
Esta semana posiblemente deba jugar otro partido en la cancha de ese espacio: según adelantaron medios porteños, Gutiérrez será convocado con otros mandatarios patagónicos a discutir una estrategia con la Nación para acorralar a los grupos de militancia mapuche más radicales. El gobierno nacional tiene en Pechi Quiroga un escudero de sus políticas en esas materias, capaz de marcar la cancha por la que deba moverse el gobernador si no quiere perder la senda que va dibujando el gobierno de Mauricio Macri.
Gutiérrez y Pechi Quiroga son las figuras de un antagonismo que comparte la senda que marca el macrismo.