El presidente electo aseguró que los juicios contra los represores de la última dictadura van a seguir.
La de Galuccio fue la primera sorpresa. Aunque había más, por ejemplo, que no tendrá un ministerio de Economía sino que serán seis reparticiones fragmentadas; que denunciará a Venezuela por antidemocrática y buscará acercarse a la Alianza del Pacífico para ampliar horizontes comerciales; que Brasil será nuestro socio privilegiado. También continuarán los juicios contra los represores de la última dictadura. Respecto del rol de la prensa, dijo que no hará nada salvo garantizar su libertad, algo obvio en un liberal. En este terreno, justo, habría otra joyita. Dicen en la intimidad del equipo que secunda al ingeniero que el nuevo presidente podría reducir en un 70 por ciento el presupuesto de la pauta oficial y distribuir el 30 restante en todos los medios, pero teniendo en cuenta el volumen de sus audiencias: el más leído, el más visto, el más escuchado, tal vez el más influyente, esos se llevarían más.
Como pasa en un país normal.