Es una forma de bregar para que esos hechos que constituyeron delitos de lesa humanidad se sigan conociendo y son un aporte esencial para la continuidad de los juicios contra los responsables. Porque no sólo es juzgando a quienes cometieron esos delitos que se agota el problema de la memoria. Porque para promover la memoria colectiva los hechos deben ser recordados en forma compartida, ya sea expresada en monumentos y homenajes o, como en este caso, señalizaciones. Reconstruir lo ocurrido haciendo hincapié en los aspectos positivos para la identidad social.
El historiador judeo-estadounidense Yosef Yerushalmi señala que cuando la generación poseedora del pasado no la transmite a la siguiente, o cuando esta rechaza lo que recibió o cesa de transmitirlo, el olvido avanza, porque "un pueblo jamás puede olvidar lo que antes no recibió".