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La recaudación de impuestos provinciales presentó un salto notable en julio respecto del mismo mes del año pasado. Estos tributos generaron ingresos 92% más abultados que hace un año y 14,5% superiores a los del mes anterior. Largamente, la recaudación de julio creció en términos interanuales y mensuales comparada con la inflación. Es un dato más que alienta la esperanza de una recuperación económica en marcha tras el golpe que implicó la política anti-COVID.
Con el gran crecimiento de julio contra julio, la recaudación provincial acumulada en los primeros siete meses del año superó por 43% a la del mismo lapso de 2020. La inflación anual medida en junio, último dato oficial al respecto, superó el 46% en Neuquén. La recaudación local se basa fundamentalmente en el Impuesto a los Ingresos Brutos, es decir que sus vaivenes están atados a la facturación de la economía.
El año pasado, la economía se paralizó en abril y mayo por la cuarentena. Luego, arrancó lentamente. El sector petrolero fue en gran medida responsable de que Neuquén pagara más caro que otros Estados la peor crisis, a la vez que empujó de forma determinante, luego, para revertir el desempeño de la economía en general sin llegar ni cerca del techo potencial.
El gobierno de Omar Gutiérrez se entusiasma con los signos de la reactivación, aunque no pierde la compostura en público, a sabiendas de que una celebración a cara descubierta de los mayores ingresos no hará más que recalentar las demandas desatendidas. La prioridad en este momento debiera ser la reparación de las escuelas. Es inadmisible que mueran trabajadores o se intoxiquen o les pase cualquier cosa por deficiencias de infraestructura.