Escenario
La muerte del soldado Omar Carrasco, en el interior de un cuartel militar, desencadenó el fin del servicio militar obligatorio lo que provocó un cambio histórico en el país.
El hecho puso en evidencia la falacia de los conceptos y de los métodos esgrimidos por los militares para que los conscriptos “se conviertan en hombres”. Ese brutal suceso puso al descubierto la existencia de prácticas violentas e injustificadas dentro de las fuerzas armadas.
A pesar que el caso Carrasco finalmente se resolvió con la aplicación de las condenas al subteniente Ignacio Canevaro y a los soldados Cristian Suárez y Víctor Salazar, la Justicia nunca pudo avanzar sobre quienes encubrieron el asesinato del joven que tres días antes había ingresado para cumplir con lo que se consideraba un deber cívico.
Como en aquellos oscuros y aciagos tiempos en que los padres acudían a las comisarías o dependencias militares para saber sobre el paradero de sus hijos que habían desaparecido, los padres de Omar Carrasco también fueron engañados. "Su hijo desertó", le aseguraron las autoridades del cuartel. Pero no les convenció. Un mes duró la mentira, el cadáver del joven apareció dentro del cuartel, en una zona alejada de las edificaciones, víctima de una terrible golpiza. Incluso, los médicos intervinientes, señalaron que había sido asesinado el mismo día de su desaparición.
La causa por el encubrimiento del caso Carrasco tuvo un trámite dificultoso. En 2003 fue elevada a juicio con once imputados pero jamás se realizaron las audiencias públicas, trabadas por un sinfín de recursos judiciales que favorecieron a los acusados.
Luego, la aplicación de una ley que acortaba los plazos de prescripciones votada en diciembre de 2004, fue dictado el sobreseimiento de los imputados.
Y en 2005 siete militares procesados que quedaban involucrados en la causa fueron sobreseídos por el Tribunal Oral Federal de Neuquén.
A pesar del tiempo siguen latentes demasiados interrogantes, sombras acerca de por qué la investigación judicial del encubrimiento, que involucraba a altos jefes militares, nunca pudo avanzar como la del asesinato del soldado.