Hija amada, al cumplirse tres años de tu inesperada partida, tu luz, tu amor, tu risa, tu bondad viven en nuestros corazones a cada instante de nuestras vidas. Guardamos con todo el amor los recuerdos más preciados de tu corto paso por nuestras vidas, esperanzados en la bendita promesa de Dios de que volveremos a encontrarnos y por fin abrazarnos nuevamente. Te amamos y recordamos como siempre y para siempre, con todo nuestro corazón y alma. Mamá, papá, tus hermanos, Gisel y Gonza, las abuelas Michi y Rosita, y todos los que te quieren y recuerdan. Oramos por el descanso eterno de tu alma.