Hija, hoy se cumplen dos años de tu muerte. Cada día que pasa, cada minuto que transcurre, cada segundo, se nos llena de dolor el alma y las lágrimas resultan incontenibles. Ya no hay sonrisas ni carcajadas, ya no hay caminatas de charlas de sueños inconclusos y silencios incomprobables; ya no hay gestos que nos hacían felices, ya no hay discusiones innecesarias, ya no hay abrazos, ni siquiera esos abrazos sorpresivos llenos de ternura; ya no hay esas noches de "piyamada" y de charlas confidentes con tu hermano; ya no existe nada de eso y más, porque ya no estás. Te buscamos en cada estrella, en cada canción, en cada nube, en cada mariposa que se posa en nuestro hogar. En el cantar de los pájaros que vienen a la ventana y nos miran queriendo decirnos algo. Te buscamos en los colores de las flores, te buscamos incansablemente, pero no te encontramos. Hasta que nos damos cuenta de que estás en nuestros corazones. Te extrañamos muchísimo, te extrañamos horrores, por eso al cumplirse un año más de tu ausencia física en esta tierra, en la que todos estamos de paso, pedimos a Dios por el descanso eterno de tu alma, elevando oraciones al Señor con la esperanza de volver un día a reencontrarnos para ya nunca separarnos. Te amamos como siempre y por siempre más. Mamá, papá, Gonzalo, Gisel, abuelas y demás familiares.