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El pasado 14 de mayo se cumplieron 26 años del día en que Carlos Saúl Menem, resultó reelecto como Presidente de los argentinos. Fue exactamente seis años después de haber llegado a la Presidencia en medio de un clima económico y social convulsionado que originó el adelantamiento de los comicios para elegir al sucesor del radical, Raúl Alfonsín.
En mayo de 1989 Menem llega al poder secundado por Eduardo Duhalde, como Vicepresidente y titular de la cámara de Senadores de la Nación. Se inició un tiempo de reconstitución de los lazos económicos, sociales y políticos más importantes de las últimas décadas de nuestro país. Con el correr de los años el modelo neoliberal, adoptado por Menem, mereció la crítica de un vasto sector de la dirigencia política y de la sociedad.
Las medidas de achicamiento del estado basadas en la privatización de todas las empresas de servicios estatal fue el umbral de entrada al éxito, en aquel momento, del peronismo; pero años después se convertiría en un acto del cual muchos se avergonzarían de haber sido participes.
De la mano de su ministro de Economía, Domingo Cavallo, lograron estabilizar la economía. Bajaron los índices inflacionarios, se generó demanda de mano de obra y el uno a uno, un peso=un dólar, posibilitaba que los argentinos, de clase media, tuvieran presencia masiva en los principales centros turísticos del mundo. Era la época conocida como “deme dos”.
Ese escenario, explicado aquí de manera grosera, es el que posibilitó la reelección de Menem el 14 de mayo de 1995. Tan solo dos años después aquel modelo estallaría en mil pedazos, llegaría la Alianza con Fernando De la Rúa a la cabeza y la historia de desencuentros, entre argentinos, que aún se mantienen y perduran.
“Carlos Menem, fue el último líder del peronismo, después vinieron referentes, pero líderes en el Justicialismo hubieron dos: él y Juan Domingo Perón”, nos comenta el periodista y analista político, Ignacio Zuleta.
Ignacio fue uno de los periodistas que, en aquella época, siguió las alternativas de la llegada de Menem al poder y sus 10 años de permanencia.
Nos recuerda los tiempos iniciales cuando en acuerdo con el radicalismo del entonces Raúl Alfonsín decidieron adelantar los comicios presidenciales de 1989. Los argentinos fueron a las urnas el 14 de mayo, en medio de una depresión económica que golpeaba al gobierno radical y dañaba seriamente el entramado social de aquella época.
“No soy economista, pero el condimento político tuvo mucho que ver con el adelantamiento de las elecciones de aquel año”, sentencia Zuleta. “De la economía de aquella época que te hablen los economistas”, responde Ignacio.
La incertidumbre reinante por la inestabilidad económica y social durante los primeros meses del año 1989 llevaron al Presidente Raúl Alfonsín a comunicar al país el adelantamiento de los comicios presidenciales, para el 14 de mayo, inicialmente previsto para fines de octubre del mismo año. La novedad la transmitió el 21 de abril. Los plazos se adelantaban en cinco meses y el escenario político era un hervidero. Las crónicas de la época indican que en aquella contienda hubo diez candidatos a presidente y once a vicepresidente. Según la Ley Electoral vigente, en aquella época, el presidente era elegido por un Colegio Electoral cuyos electores surgían durante el mismo acto eleccionario. Los que presentaron candidatos para el Colegio Electoral fueron 39 partidos políticos. Todos los esfuerzos estuvieron centrados en captar la mayor cantidad de electores para poder superar, sin percances, la votación en dicho colegio.
Zuleta recuerda que en la primera elección, Carlos Menem llegó a los comicios como candidato del Partido Justicialista pero también impulsado por la coalición política que fue denominada Frente Justicialista de Unidad Popular (FREJUPO). Enfrente lo tuvo al cordobés Eduardo Angeloz, candidato por la UCR, que intentaba suceder a Raúl Alfonsín.
Álvaro Alsogaray, representó a la Unión de Centro Democrático (UCEDE) y Néstor Vicente, lo hizo en representación de la Izquierda Unida. En este caso vale recordar que Vicente, figura en la historia contemporánea como el primer candidato a presidente elegido mediante un proceso de elección primaria abierta.
“Menem obtuvo su primer triunfo con una mayoría más que interesante, sacándole más de 10 puntos al radical Angeloz”, comenta Zuleta. Beneficiado por la grave situación económica que atravesaba el país, Menem se alzó con el triunfo con el 47,51% de los votos, dejando en el segundo lugar a Eduardo Angeloz, de la UCR, que obtuvo el 37.10% de los sufragios positivos. En el reparto de los votos en el colegio electoral, sobre 600 electores el riojano obtuvo 312 apoyos y al radical le alcanzó para juntar el acompañamiento de 234.
“Los votos obtenidos en aquella primera elección refrendaron el liderazgo que Menem había construido desde el peronismo y seis años más tarde lo consolidó obteniendo un millón de votos más de los que había obtenido en el año 89”, señala nuestro analista que nos ayuda a husmear sobre el momento político de aquella época.
Pero el triunfo de Menem no alcanzo para calmar a los inversores y enfriar la economía. Al contrario, fue de mal en peor. El contexto político y social no era el mejor. Las circunstancias llevaron al presidente, Raúl Alfonsín, a anunciar el adelantamiento del traspaso del mando presidencial para el 30 de junio. Algunos recuerdan que el presidente radical sospechó de una fuerte embestida de sectores peronistas para anticipar su salida del gobierno, que finalmente se concretó el 8 de julio de 1989.
La asunción anticipada de Menem, tampoco calmó las aguas. El riojano tuvo dos años de prueba y error hasta 1991 que fue cuando comenzó a obtener los primeros resultados en su política económica. La segunda mitad de su primer mandato sirvió para consolidar el modelo y fue lo que le posibilitó llegar a mayo de 1994 con un apoyo suficiente como para alcanzar su reelección con el 49,94% de los votos, una cifra superior a la obtenida en el año 1989. Fue reelecto sin tener que apelar a un segundo pronunciamiento de los ciudadanos argentinos.
“Fruto del recordado Pacto de Olivos, que posibilitó la reforma constitucional en el año 1994, Menem fue el primer presidente de los argentinos electo por el voto directo de los argentinos”, señala Zuleta. Atrás había quedado la modalidad de elección de presidente indirecta mediante el Colegio Electoral.
“En el año 1994, Menem negoció con los radicales, astutamente, las condiciones para alcanzar su posibilidad de reelección. Logró su cometido pero también hizo aportes de muchísimo valor para la vida de las instituciones democráticas”, agregó. Zuleta trae a la conversación aspectos que incluyeron al Núcleo de Coincidencias Básicas que se gestó a instancias del Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical.
Recuerda la reducción del mandato presidencial de seis a cuatro años y la supresión del Colegio Electoral. “La elección del Presidente y Vice por voto directo y con balotaje, fue uno de los puntos de aquel acuerdo, pero también hubo otros también muy importantes”, señala. “La creación del Consejo de la Magistratura, la autonomía del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el establecimiento de las bases de un país semiparlamentario, fueron grandes aciertos de aquellas negociaciones”, recuerda Zuleta.
“Para mí fue muy importante, la autonomía otorgada a la ciudad de Buenos Aires, posibilitó la elección del Jefe de Gobierno porteño a través del voto, antes estaba atado a la voluntad de los Presidentes”, agrega. “Mire usted que tan importante ha sido ese acontecimiento que permitió que después de Menem, dos de los presidentes que lo sucedieron, en el tiempo, antes fueron Jefes de Gobierno de Buenos Aires, Fernando de la Rúa y Mauricio Macri”. Le recuerda Zuleta a este cronista.
Entre otros puntos que recuerda nuestro analista también se encuentra la creación de la figura del Jefe de Gabinete de ministros que tenía, y tiene, responsabilidades políticas ante el Congreso Nacional. También se estableció la regulación de las facultades del Presidente en el dictado de decretos de Necesidad y Urgencia, así como las formas y procesos que permitieron agilizar los debates y las posteriores sanciones de leyes en las cámaras de Diputados y Senadores de la Nación.
“Menem fue un verdadero líder del Peronismo. Tuvo el control sobre el partido y supo incluir a todos”, indica Zuleta. “Era un renovador que se alió con los históricos y contiene a los celestes y a los rojo punzó. No dejó a nadie afuera”, agrega. “Dentro del peronismo, él y Perón fueron líderes, después vinieron solo referentes. Integrantes de ligas o sectores. Raúl Alfonsín, por fuera del peronismo, fue otro líder”, nos comenta Zuleta.
Ante nuestra consulta sobre si entendía si el bipartidismo había desparecido, nuestro “explorador” de la década del 90 nos dice “no. Sigue existiendo. No se ha hecho mucho por mejorar el funcionamiento, como fue durante el 94. Hubo parches como la ley de lemas, ahora las PASO, remendaron”.
“El peronismo y la UCR siguen manteniendo la representatividad del 80% de los argentinos, los demás son sellos con representatividad en algunos distritos. El PRO no tiene estructura nacional, es un partido que está montado sobre la logística del radicalismo; y así muchos otros”, sentencia Ignacio.
Nos habla sobre los desafíos que nos plantean la pandemia y la necesidad de que los partidos políticos se modernicen frente al auge de otras organizaciones con inserción y fortaleza social. “Hoy los partidos se muestran envejecidos y caducos. Se los percibe ineficaces y viejos, deberán encontrar formas novedosas para permanecer porque la actual no sirve”, concluye presuroso antes de ingresar a uno de los estudios de TV que lo tiene como analista habitual de la realidad política de nuestra Argentina