Por ramiro morales
El politólogo prusiano Carl Schmitt, que según los medios fue uno de los pensadores favoritos de Néstor Kirchner, desarrolla en su teoría el concepto de amigo-enemigo. Atribuye esta relación al mero juego del poder, es decir que el enemigo no necesariamente es moralmente malo: simplemente es un desafío. En última instancia, lo que se busca es determinar un “nosotros”, frente a los “otros”.
Esta semana, el gobernador Jorge Sapag abrió una grieta en ese “nosotros” que incluye al gobierno provincial y al nacional. Escribió un capítulo con duros matices en esa alianza estratégica que sostiene con el kirchnerismo y que prometió acentuar el día que ganó la elección para su segundo mandato. El mandatario criticó la política hidrocarburífera del gobierno nacional, pidió mejores precios para el gas y petróleo neuquino y evidenció una contradicción en el lugar que más duele a la Casa Rosada: dijo que la importación de recursos genera mano de obra en el exterior y que si se desarrollaran los potenciales de Neuquén, esa mano de obra podría ser local. También desempolvó un viejo reclamo de los gobernadores sobre la coparticipación federal. Si bien los envíos han crecido por encima de la inflación, el porcentaje de la torta que reparte Nación es cada vez más chico. Con ese argumento disparó Sapag, en una señal de que quizo hacer sentir su enojo.
Dicho de forma más directa, el gobernador intentó marcar la cancha. Lo hizo en el Norte, la zona del territorio que más desarrollo necesita, quizás como una señal material de su reclamo. Lo hizo, además, en momentos de alta tensión entre la Rosada y la empresa YPF. Lo hizo, también, cuando desde Nación se demoran algunos proyectos clave para la provincia como Chihuido.
Reacción
En el escenario turbulento, las palabras de Sapag buscan una reacción. El mandatario incluso aclaró su alineación con las exigencias a las petroleras: “El que no invierte revierte”, dijo. De hecho, la semana que viene vence el plazo de intimación a varias petroleras que operan en la cuenca para que accionen en áreas hoy abandonas y podría incluso haber quita de yacimientos. Pero en seguida apeló al “pero” y dijo que a Nación le corresponden mejorar los precios a “valores de justicia”.
La grieta, sin embargo, no debe entenderse como un abismo. Sapag aún entiende que es necesario mantener una buena relación con el gobierno nacional, pero en la relación costos-beneficios el gobernador analiza que ahora la que debe conceder es Nación. Desde la Rosada, acostumbrados a la disciplina, le exigen alineación en la estocada contra YPF. Los voceros locales del kirchnerismo duro lo acusan de sostener una alianza con la principal operadora de la provincia. Pero en la escena local la situación no es tan sencilla: YPF es la principal operadora de la provincia y la que más ingresos le reporta. En ese remolino, expectante, Sapag aguarda que el desenlace de la situación, sea cual fuere, no afecte a la provincia. Mientras tanto, tira y afloja de la soga. Ahora, resta esperar si en Balcarce 50 acusan el golpe.
Definiciones políticas
Alejado de la “puja petrolera”, Horacio Quiroga comienza a redefinir su espacio político. El partido Nuevo Compromiso Neuquino, la plataforma con la que recuperó la ciudad, es una expresión local que necesita tomar otro vuelo si el actual intendente neuquino aspira a hacerse con la gobernación en 2015, algo que, entusiasmados, alientan sus seguidores.
Esta semana, la presencia de referentes nacionales del PRO, el partido de Mauricio Macri, mostraron su afinidad con el jefe comunal. Quiroga buscó despegarse, pero a su vez elogió algunas políticas del empresario en la Ciudad de Buenos Aires. De hecho, buena parte de su base de sustento simpatiza con el jefe de gobierno y emula es estilo desestructurado y de “despolitización de la gestión” que pregona el macrismo.
Quiroga evitó nacionalizar la elección municipal para no comunicar al electorado sus discrepancias con Cristina Fernández de Kirchner, de muy buena imagen positiva en la provincia. La estrategia dio resultado, porque muchos K apoyaron al radical, que fue un cobista entusiasta en las primeras horas de fama mediática del ex vicepresidente. A medida que más se acerque 2013, año electoral, comenzarán a definirse las posturas políticas. El PRO no está tan lejos.