Buenos Aires
Millones de personas se deleitan con la magia de Lionel Messi, el mejor jugador de fútbol del mundo desde hace años. Pero no solo sus habilidades sorprenden. Desde hace un tiempo el argentino comenzó con misteriosas arcadas fuera y dentro de la cancha, que en ocasiones lo llevan a vomitar.
Se puede decir que son misteriosas, porque hasta el momento el astro no explicó qué le ocurre y muchos medios se han centrado en el tema para especular acerca de su salud y de su rendimiento deportivo.
Pero, en realidad, las arcadas y el vómito son un fenómeno complejo y aún más misterioso. Las náuseas se pueden definir como una sensación de malestar o de estómago revuelto que además genera una urgencia por vomitar. En sí mismas, no son una enfermedad sino un síntoma que puede producirse a causa de muchas razones, como infecciones dentro y fuera del sistema digestivo, migrañas, mareos por el movimiento, intoxicación por alimentos (por culpa de bacterias), intoxicación alcohólica, quimioterapia, medicamentos, y un largo etcétera.
En ocasiones, las náuseas llevan a las arcadas. Son contracciones rítmicas e involuntarias de los músculos respiratorios y abdominales. No hay que confundirlas con las regurgitaciones, que ocurren cuando parte del contenido del estómago sube hasta la garganta durante el proceso digestivo y que se suelen producir en forma de reflujo ácido. Además, las arcadas pueden producirse sin que haya náuseas, por ejemplo cuando nos introducimos el cepillo de dientes hasta la garganta.
Cuando las arcadas llevan hasta el vómito, se produce la expulsión por la boca y con violencia del contenido del estómago. Por lo general, el vómito es un mecanismo protector para expulsar alguna sustancia nociva ingerida, pero al igual que las náuseas también puede ocurrir debido a múltiples causas.
¿Cómo ocurren?
Vomitar es un acto común y corriente (también desagradable), pero es resultado de un milagro de coordinación entre músculos y centros nerviosos y tiene la finalidad de asegurar la supervivencia.
Justo antes del vómito, el sistema nervioso induce el incremento repentino de la salivación. A continuación se contraen a la vez los músculos del pecho, el abdomen y el diafragma. Al mismo tiempo se relaja el esfínter que une el estómago con el esófago y como resultado, se genera una presión más elevada en la parte baja del abdomen que empuja al contenido del estómago a subir y finalmente a salir por la boca.
Para que esto ocurra, además tienen que contraerse y relajarse algunos músculos de la laringe, faringe, esófago y estómago, al tiempo que se cierra la glotis.
En la arcada ocurre algo parecido, pero se contrae una parte superior del diafragma que también aumenta la presión en el pecho y por ello se impide que el contenido gástrico suba.
El problema que afecta a Lio y las especulaciones del mundo deportivo
En lo que refiere a Lionel Messi, el departamento médico del FC Barcelona aseguró que realizó todo tipo de exámenes estomacales sobre el flujo gástrico, pruebas alérgicas y retronasales y no ha encontrado nada. Se pasó luego a un diagnóstico de estrés, que fue echado por la borda cuando sucedió lo mismo durante un partido amistoso, que no representó ninguna presión.
Los médicos continúan con las pruebas, pero aclaran que no le impide jugar al fútbol, y muestra de ello son los goles que todos los fines de semana anota dentro de la cancha.