El clima en Neuquén

icon
23° Temp
39% Hum
La Mañana mundial

Messi ya no está solo

El capitán de la Selección Argentina llega al Mundial de Qatar con la esperanza de cumplir su sueño.

Por primera vez en la Selección, Messi está solo. No tiene compañero de cuarto, su eterno ladero, el Kun Agüero, no está y nadie ocupará su lugar en Qatar, pero tampoco tiene ya la presión total de ganar.

La soledad nocturna y de ansias del capitán no se traduce en otros aspectos, porque por primera vez desde su debut con 16 años La Pulga está más acompañado que nunca dentro de la cancha, con un equipo que logró un funcionamiento propio sin depender exclusivamente de su figura, a la que recurre para dar el toque de gracia.

Te puede interesar...

Argentina llega al Mundial como una de las favoritas, por su cómoda clasificación en las Eliminatorias sudamericanas, por la obtención de la Copa América en Brasil en 2021 y por su invicto de 36 partidos. Pero también es favorito porque el entrenador Lionel Scaloni logró potenciar a los nuevos talentos y acoplarlos a los de siempre: De Paul, Paredes, Romero, Dibu Martínez, Lautaro Martínez, se convirtieron en estandartes para resguardar el talento de Messi y Di María.

Messi llega a Qatar con 35 años, se puede convertir en el jugador con más partidos mundialistas en la selección, en el máximo goleador argentino en mundiales y se sumará al grupo de los futbolistas que disputaron cinco copas del mundo. Pero también llega con número individuales que asusta: totaliza 26 partidos, 23 goles y 17 asistencias en 2022 entre los juegos con el PSG y la albiceleste. Y además lo hace con la ilusión de siempre.

El capitán argentino tendrá en su quinto mundial el rol del maestro de orquesta, de una banda de jugadores con talento, capacidad individual, despliegue y gran afinidad colectiva. Y que, sobre todo, ya no tiene la presión de ganar algo con la Selección. En Brasil en 2021, este equipo rompió con 28 años de angustia y reflejó en el medallero el crecimiento que expresaba en la cancha con su juego y fuera con su sentido de pertenencia.

Messi estará en Qatar bien acompañado y vestido de gala. Por primera vez tendrá botines dorados, como la copa del mundo. En sus anteriores participaciones se vistió con los colores de argentina, con tonos vivos, de negro y verde, pero nunca a tono con el trofeo, ese mismo que en 2014 se le escurrió por poco y que miró con dolor desde muy cerca.

El capitán argentino creció con la Selección. Debutó con 16 años, jugó su primer mundial en 2006 con 21 y desde allí sumó frustraciones: eliminación en cuartos de final en Alemania y Sudáfrica en 2010, derrota en la final de Brasil 2014 y en octavos en Rusia 2018, caída en la final de la Copa América 2007 ante Brasil, eliminación en cuartos de final de la Copa América 2011 y las finales perdidas en 2015 y 2016 ante Chile.

Todos aquellos equipos giraban en torno a Messi y cuando las cosas no salían bien, muchos hinchas lo miraban con indiferencia. Ni sus amigos de siempre en el conjunto nacional podían evitar la soledad. Todo lo contrario a los que pasaba en Barcelona. Desde 2018, Scaloni cambió la tónica, armó un equipo para él, se rompió el maleficio en 2021 y se invirtió la ecuación: el rosarino parecía disfrutar más (y por ende rendir mejor) con su selección que con su equipo.

Messi ya no es el joven eléctrico que hacía trucos de magia con sus piernas a una velocidad supersónica, dejando rivales en ridículo y sorprendiendo partido a partido. Tampoco es el muchacho tímido ante las cámaras de televisión.

Su crecimiento se dio con evolución, de las gambetas verticales a toda velocidad mutó en un estratega que daña con una visión del juego completa, funcionando como un faro para iluminar el camino de los otros buques insignias del equipo: Lautaro Martínez, el eterno Ángel Di María, Leandro Paredes y Rodrigo de Paul. Fuera de la cancha es el padre del equipo, asumió la responsabilidad de a poco, al ritmo de su paternidad.

"Seguramente sea mi último Mundial, no hice nada especial, pero es mi última posibilidad de conseguir mi gran sueño", dijo el capitán argentino en la previa del debut con una mirada firme, fija y llena de potencia. "Me siento bien, el equipo se siente bien. Este mundial me agarra más maduro", agregó para dejar en claro que el estandarte tiene un ejercito pleno.

"Qué Argentina sea campeón en gran parte por mi me llena de orgullo y que haya mucha gente que quiere lo mismo que yo es algo hermoso y me pone feliz", remarcó y enfatizó en las buenas sensaciones que genera el disfrute de compartir con un grupo sólido consolidado y respaldado tras la victoria en Brasil.

Messi ya no está solo. Tendrá en Qatar otra oportunidad de conseguir la gloria eterna, acompañado de un equipo sólido, despojado de la presión de ganar con la Selección, desprovisto de la ansiedad de la juventud, lleno de fútbol, contenido por 45 millones de argentinos y guiado por Maradona desde las alturas místicas del más allá

Lo más leído

Leé más

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario