Afirmó que los argentinos están muy bien informados sobre la calidad de los vinos, "los aprecian muy bien, y es una de las razones para que los vinos mejoren".
Neuquén > “He dirigido degustaciones de vino durante más de cuarenta años y a éstas concurre gente que sabe mucho de vinos, poco y que no sabe nada, pero en los tres casos, cuando uno le da a probar un vino bueno y un vino malo, el argentino nunca le erra, sabe cuál es el bueno y cuál el malo. El argentino es un erudito en vinos”, afirmó Miguel Brascó, especialista en vinos y comida gourmet que estará presente en la quinta edición del Salón de Vinos de la Patagonia y tercer Salón de Alimentos Neuquinos que se realizará del jueves 18 al sábado 20 de octubre en el Espacio Duam de esta ciudad.
En diálogo con LU5 AM600, este hombre nacido hace 86 años en la localidad de Sastre, provincia de Santa Fe, que pasó su infancia en Puerto Santa Cruz y que ha desplegado su talento en la literatura y como dibujante, mostró su expectativa en participar del evento "porque no ha habido exposiciones específicas de los vinos de la Patagonia". “Los vinos del Alto Valle y de Neuquén no sólo tienen un lugar especial en el mercado argentino sino también se asoman al mercado internacional”, agregó.
Alguna vez afirmó que comenzó a tomar vino a los 7 años, cuando su padre lo "habilitó" para tomar vino con soda y hielo. "Eso tomé durante muchos años, y lo sigo haciendo. La cultura del vino era natural", aseguró.
Comentó que la Argentina es el quinto país productor y consumidor de vinos en el mundo. “Tiene una posición privilegiada porque está en la cultura del mediterráneo tomar vino cuando se come, entonces se da la dupla, comer y tomar vino". Señaló que actualmente en Argentina el consumo de vinos es de 40 litros per cápita. “En los '70 llegamos a tener un consumo de 90 litros per cápita, esto no significa que ahora se tome menos sino que los vinos son mejores, entonces son más caros”, aclaró.
Dijo que hasta hace unos años la Argentina era un país de vinos comunes de mesa "donde había un 99 por ciento de vinos comunes y 1 por ciento de vinos finos. Esa relación se modificó a partir de los '80 y se acentuó en los '90. Ahora las ofertas de vinos se ampliaron sustancialmente y eso me parece un fenómeno favorable porque los vinos patagónicos están compitiendo en el mercado internacional y naturalmente cuestan más caros no porque se quiera ganar dinero sino porque son más dificiles de elaborar".