Mirarnos a través de nuestro cine

Con el apoyo del INCAA la “Muestra PCI. 10 años de cine independiente” vivió dos jornadas de proyecciones en el Cine Teatro Español.

La exhibición contó con la participación del cineasta porteño Alejandro Hartman y los funcionarios del INCAA Pablo Mazzola y Celina Franco.
 
Neuquén > El cine propio de un país, siempre es un reflejo de su cultura y una invitación a cuestionar la forma en la que cada sociedad se ve a sí misma. Las películas que se elaboran por fuera del circuito más comercial del séptimo arte, si bien deben hacer frente a las dificultades que implica toda producción independiente, también tienen la posibilidad de aportar otras miradas –en ocasiones muy profundas y reflexivas- sobre la sociedad que los contiene. Hace más de una década que Proyecto Cine Independiente (PCI), una asociación de cineastas argentinos independientes radicados en Buenos Aires, comenzó a hacer frente a la tarea de abordar este tipo de relatos para sumar renovados aires, a lo que por entonces se denominó «el nuevo cine argentino». «Tanto a los integrantes actuales, como a los fundadores lo que nos une es que todos hemos hecho películas muy por fuera del sistema y básicamente nuestro objetivo era y sigue siendo defender esa clase de cine, ese cine de autor y aportar desde esa perspectiva al desarrollo de la cinematografía nacional, sin negar la existencia de otro cine de otras formas de hacer cine», declaró el director Alejandro Hartman, quien exhibió dos de sus películas el pasado miércoles en el Cine Español, en el marco del evento itinerante «Muestra PCI. 10 años de cine independiente», en el que los cineastas de la agrupación viajan junto a sus películas para propiciar ámbitos de vinculación e intercambio con el público y los realizadores del interior. «Queremos defender este tipo de producción de cine, que es el más vulnerable y a la vez, a mi modo de ver, muchas veces es el que puede explorar nuevos caminos y de hecho hizo muy famoso el cine argentino, en los últimos años en el exterior» agregó Hartman.
La muestra cuenta con el apoyo del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales y, desde comienzos del mes, algunos de los títulos de los realizadores del PCI han sido exhibidos en diferentes salas del interior del país. En la cita neuquina, Hartman estuvo acompañado por Pablo Mazzola, programador de los Espacios INCAA del país, y Celina de Franco, integrante del departamento de Acción Federal del INCAA.

Lugar para el cine nacional
Espacios INCAA es un programa  creado por el instituto en marzo de 2004 con el propósito de garantizar la exhibición de las producciones cinematográficas argentinas, incluidas las de estreno comercial, paso digital o menores y cortometrajes. El camino para concretar esta aspiración fue el de abrir salas que se dedicaran exclusivamente a proyectar cine argentino, en un momento en el que muchos espacios cerraban sus puertas y los complejos multipantalla empezaron a copar la oferta en las grandes ciudades, con programaciones donde predominan las propuestas cinematográficas internacionales. «Estamos comprometidos con que sigan existiendo salas de cine, en las que la experiencia sensible de ver una película propone otras cosas, como la preservación cultural», explicó Mazzola. Desde sus comienzos el programa se propuso reflotar la tradición de vivir la experiencia del cine como un hecho cultural y social, además de por su contenido artístico.
 «Son más de 20 salas en todo el país y, si bien la base es mostrar cine argentino, se van buscando elegir los lugares con el compromiso de la comunidad, o sea que la comunidad esté activa para que esas salas sigan existiendo y se dinamicen, porque si la propia comunidad no está interesada, se terminan apagando», explicó, Mazzola. Por lo general, los Espacio INCAA no se ubican en ciudades importantes ya que en ellas suelen existir otras posibilidades de acceso al cine nacional, más allá de la realidad de que la distribución de los títulos argentinos en el interior es muy limitada. En Neuquén, el Espacio INCAA se encuentra en la ciudad de Zapala.
«La idea es que los títulos, y muy buenos que hay de cine argentino, se puedan ver. Lo cierto es que los medios masivos que nos están informando que existen, pero desde el interior no se pueden ver», admitió el programador, «estamos trabajando con muestras, con la distribución comercial, con las distribuidoras o directamente con productores para, teniendo conocimiento de lo que hay, ir buscando el cine que mejor pueda brindar a cada comunidad la posibilidad de estar estimulada en los relatos, ya sea documentales o ficción», agregó.

Federalizar la producción
Desde hace algunos años, la Gerencia de Acción Federal del INCAA ha llevado adelante diferentes políticas tendientes a que la producción cinematográfica pueda desarrollarse en las provincias y que no quede siempre limitada al epicentro porteño. «Parecería ser que la producción sólo es posible en Buenos Aires, si conocés el mecanismo del instituto y podés acceder a los subsidios, sino se hace muy difícil. Entonces, lo que estamos intentando hacer es, primero proyectar más películas argentinas, porque eso incentiva a la producción», señaló Franco, «lo esencial es que la producción de cine sea en cada provincia, porque al cine hay que verlo como industria, además de como cultura, además de como arte. Es una industria que da trabajo», enfatizó.
El instituto otorga a cada provincia un subsidio para fomentar la producción cinematográfica, distribuido a través de sus respectivas secretarías de cultura, que son las representantes de las provincias dentro de Consejo Federal del INCAA. «A la hora de producir cine de verdad, el subsidio ese no alcanza, pero hay una realidad, que cada provincia tiene que empezar a gestionar sus propios recursos para producir cine. Eso es lo más interesante y el trabajo más arduo a hacer», afirmó la representante de Acción Federal del instituto.

Reflejo de identidad
En muchas ocasiones los realizadores del interior del país, ven coartadas sus intenciones de llevar adelante sus producciones por falta de recursos, pero también por desconocimiento de algunas de las posibilidades de financiamiento que ofrece el INCAA. «Es muy importante si querés hacer cine el saber que el INCAA está ahí como organismo público y uno de alguna manera tiene que apropiarse de él, ayudar a construirlo», remarcó Hartman. A lo largo del año el instituto abre diferentes concursos -como el de documentales, de cortos u ópera prima- que brindan a los directores nacionales la posibilidad de acceder a subsidios que hagan posible el rodaje de sus proyectos.  
 «Al principio es difícil, es burocrático pero hay que meterse y cambiarlo. Es muy importante que la gente del interior comience a acercarse y acercar sus proyectos, porque esa es la única manera de generar que las secretarías de cultura se pongan las pilas. Lamentablemente, en la medida en que no lleguen proyectos del interior, el INCAA no se federaliza», concluyó el cineasta de PCI. Para obtener mayores datos acerca de los concursos que ofrece el INCAA, los interesados pueden ingresar al sitio: www.incaa.gov.ar.
Por su parte, Mazzola insistió en la necesidad de pensar el por qué los directores de cada localidad buscan reflejar una mirada particular del lugar que habitan. «Entender por qué gente de Neuquén quiere filmar en Neuquén y qué nos están mostrando. Entender por qué alguien de la propia comunidad está mirando como está mirando, esas cosas son enriquecedoras para nosotros socialmente. Hay qué plantearse justamente por qué el cine argentino nos está pidiendo que nos pensemos», señaló el programador.

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