"Mis primeras horas en Río de Janeiro": el neuquino Joaquín López presenta su columna en LMNeuquén

El deportista cuenta cómo llegó a la "Cidade Maravilhosa" con su sueño olímpico en la valjja.

Por Joaquín López *

Empiezo este "Diario Olímpico" en LMNeuquén muy entusiasmado. Soy un neuquino que está a punto de disputar mis primeros Juegos Olímpicos representando a la selección de hockey de Brasil, y como en todo comienzo tengo que contarles a los que no me conocen cómo es que llegué a Río.

En diciembre de 2012 mi familia, la familia López, llegó a Río de Janeiro para disfrutar de unas merecidas vacaciones. Pasamos año nuevo frente a la playa de Copacabana en un crucero y mirando el cielo lleno de luces y colores nació mi sueño olímpico, el sueño de venir a vivir a esta ciudad maravillosa.

Al año siguiente, en junio de 2013, aterrizo en el Aeropuerto Internacional de Galeão con poco dinero, con pasaje de vuelta, una funda con dos palos de hockey, poca ropa y muchas ilusiones. Mis primeros meses fueron un poco duros porque el único contacto que tenía en Río era un amigo carioca que vivió cinco años en Argentina y me recibió en su casa.

Aquel Río de playas increíbles, gente feliz, sol y caipirinha poco tenía que ver con el que me tocó vivir en los primeros meses de estadía. La ciudad se divide en zonas geográficas muy marcadas en donde es fácil ubicarse pese a lo monstruoso de su tamaño: la zona Sur linda y turística (Copacabana, Ipanema y Lagoa), la zona Oeste (Barra de Tijuca y Recreio), la zona residencial llamada “Nuevo Río” para aquellos cariocas con ansias de exclusividad, y la famosa zona norte en donde están las peligrosas favelas y los barrios en donde se vive una guerra civil contra el narcotráfico que le roba día tras día el sol y la samba a una ciudad tan feliz como sufrida.

Como ustedes podrán adivinar mi sueño olímpico fue a parar justito al norte de Río. Iraja es el nombre del barrio en el que abrí mis valijas.

Me habían advertido sobre la peligrosidad cuando llegué a vivir a este lugar, pero para mí los miedos siempre fueron una gran oportunidad para que dejen de serlo. Y ahí andaba erguido y pal’ frente.

En la casa en la que me hospedé vivía mi amigo Valber y su mamá Banda, con la cual no tarde mucho en hacer un lazo madre e hijo. Era evidente mi necesidad de tener ese abrazo y comida que todo hijo precisa y extraña cuando cierra la puerta de casa por un tiempo.

La primera noche que dormí en Iraja me desperté con un estruendo terrible. Un disparo muy cercano. Asustado le pregunte a Valber: "Negro… ¿Qué fue eso?", y él me respondió: "Tranquilo meu irmão, eso fue gol do Flamengo".

Días después no precisaba ver el partido. Me alcanzaba solo con contar los balazos.

* Joaquín "Piojo" López es un deportista neuquino que vive en Río de Janeiro y juega para la selección brasileña de hockey sobre césped. Es el único deportista del Alto Valle que participa de los Juegos Olímpicos 2016.

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