Mitos y leyendas

Neuquén > En la sede neuquina del Museo Nacional de Bellas Artes, el viernes 6 fue inaugurada la muestra del artista plástico Carlos Juárez. “Laberintos de la Patagonia”
La misma reúne el trabajo realizado por el artista durante tres años e inaugura una serie de muestras que tendrá como protagonistas a destacados artistas de la región.
Su obra es un rescate de los símbolos, mitos y leyendas que usaron los habitantes de los pueblos originarios de América y el collage su lenguaje plástico. Una poderosa herramienta que en las manos de Juárez se trasforma en un relato literario.
Fiel a su estilo y a la historia que describe, el artista continúa indagando en las profundidades del inconsciente colectivo como un mensaje de perdurabilidad.
Juárez es arquitecto y como tal construye la obra. No son ladrillos los que ubica en el plano, pero sí es el acto simbólico de recortar papel y pegar lo que define su obra como única

Historia
Carlos Juárez nació el 17 de marzo de 1952 en Bell Ville, provincia de Córdoba. El primer contacto artístico lo recibió en el ámbito familiar, su abuela paterna pintaba pequeños óleos de temas florales. Desde muy pequeño, junto a su entorno familia comenzó a mezclar los colores y pinceles con sus juegos infantiles
En Bell Ville, fundado en el S XVII, había una tradición plástica asociada a su escuela de Bellas Artes y fundamentalmente a la figura de Walter de Navazio, pintor nacido en la zona, pionero del impresionismo argentino y discípulo de Martín Malharro, quien abrió la mirada de la pintura moderna a los ojos argentinos. Un nieto de Malharro fue el que le brindo el apoyo para iniciar el camino de la pintura. A los 18 años realizó su primera exposición. Se recibió de arquitecto y en 1981 se radicó en Neuquén.
La Patagonia le abrió un mundo desconocido que le permitió madurar el oficio de pintar “que es una manera de amar la vida”

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