Con un cierre de listas sin sorpresas y una pirotecnia verbal “light” de un lado e inexistente del otro, el MPN comenzó a transitar el último mes del proceso que determinará cuáles serán sus candidatos en las generales de 2015.
Desde hace cinco décadas, el que gana la interna se transforma meses después en el nuevo gobernador, y muchos creen que esta vez no será la excepción; más aún si se tiene en cuenta que las elecciones serán convocadas antes de abril y que en la oposición no se armó ningún frente por el momento.
En compañía del gobernador Jorge Sapag, Omar Gutiérrez recorre la provincia con el objetivo de ratificar lo que logró en la contienda partidaria en la que aplastó al líder petrolero Guillermo Pereyra. Su discurso es moderado, demasiado quizás para alguien que busca quedarse con el sillón de Roca y La Rioja. También es cierto que quien está adelante, trata de que no se produzcan sobresaltos que puedan alterar ese guiño que le hacen las encuestas.
Sapag sí se toma un tiempo para cuestionar a la oposición, pero no a la de su partido. A veces, sin nombrarlo, embate contra Horacio Quiroga. Incluso, en las primeras y segundas líneas del oficialismo provincial hay más preocupación en cómo podría afectar una posible alianza entre Pechi y Ramón Rioseco, que en el resultado de las urnas del domingo 30.
Que Jorge Sobisch no es el de antes está claro, pero no deja de ser llamativa la tranquilidad con la que está haciendo campaña. ¿Se está guardando “toda la carne en el asador” para el último tramo? ¿O es como se atreven a decir algunos -entre ellos varios del mismo palo- que ya está resignado porque los números no le dan? Aquellos que abonan esta teoría la refuerzan con el dato de que el senador no estaría aportando lo suficiente para salir a seducir al electorado.