Francisco Carnese
El último tramo de la campaña del MPN encuentra a los dos sectores adjudicándose un triunfo en las internas del 30 de este mes. En la lista Azul sobra optimismo y hasta se habla de “una paliza”, en referencia a una cantidad de votos que podría superar la diferencia que en 2011 Jorge Sapag, por ese entonces candidato a su reelección, le sacó al ahora también postulante Jorge Sobisch. Del otro lado, desde la alianza Sobisch-Pereyra juran estar al frente por un margen de unos cinco puntos y creen que sus rivales ya llegaron a “su techo”.
La confianza sapagista se basa en el armado que se hizo en el interior provincial, donde la gran mayoría de los intendentes juega a favor de este sector y en el que Rolando Figueroa ocupa un rol importante, reconocido, incluso, por los propios sobischistas, quienes por estas horas despotrican contra la utilización de un “aparato del Estado” que alguna vez supieron usufructuar. Los azules aseguran que, además, ganan en la Confluencia, distrito a cargo de Omar Gutiérrez y donde Figueroa también puso gente de su riñón. Respecto de Neuquén capital, las dos listas afirman imponerse en la zona neurálgica, conocida como 62A (oeste). Lo mismo argumentan respecto del centro y sur de la provincia. El corredor petrolero es lógicamente favorable a la Azul y Blanca, aunque se supo que el intendente de Rincón de los Sauces, Marcelo Rucci, recibió un tirón de orejas, dado que no habría movilizado a su tropa como se esperaba.
Pasados los pronósticos y las especulaciones, lo único seguro es que el MPN tendrá un candidato a gobernador en nueve días y que eso marcará la agenda electoral en la provincia de cara a 2015.