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La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) tuvo hoy el comienzo de su cumbre en Lituania, con grandes expectativas tras el cambio de postura de Turquía, que aceptará el ingreso de Suecia luego de varios meses de discusión.
Fue el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, quien aseguró que el presidente turco Recep Erdogan les prometió a él y al primer ministro sueco que enviará "lo más pronto posible" al Parlamento turco el Protocolo de Adhesión de Suecia para que sea votado.
Este anuncio sirvió también para disipar tensiones de cara a la cumbre que se realizará a lo largo de dos días en Vilna, la capital de Lituania. No solo eso: el acuerdo deja la puerta abierta a una expansión de la alianza en el norte de Europa.
Joe Biden, presidente de Estados Unidos (líder de la OTAN), celebró ayer el anuncio de Stoltenberg. Su asesor de seguridad nacional, Jake Sullivan, resaltó hoy la unidad de la alianza, que es la organización militar más grande del mundo. "Los rumores de la muerte de la unidad de la OTAN estaban enormemente exagerados", dijo.
Biden tiene previsto reunirse con el presidente turco esta noche, y no estaba claro cómo se resolverán exigencias que ha hecho para destrabar el ingreso de Suecia a la OTAN, que debe ser aprobado por los 31 países de la alianza. Erdogan ha pedido avanzados aviones de guerra estadounidenses, que la Unión Europea (UE) reabra el proceso para su ingreso. La Casa Blanca ha dicho que respalda ambos pedidos, pero insiste en que esta postura no se relaciona con la membresía de Suecia.
Hasta ayer, Erdogan exigía que Suecia dejara de dar asilo a separatistas turcos de etnia kurda que desde hace décadas libran una guerra contra el Estado turco, guerra que además ha dejado decenas de miles de muertos. En los últimos meses, Suecia cambió sus leyes antiterroristas, y su Justicia procesó o condenó a separatistas de la guerrilla kurda del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que la Unión Europea (UE) tiene incluida en su lista de organizaciones terroristas.
El otro gran tema a tratar durante la cumbre es la delicada relación de la alianza militar transatlántica con Ucrania, a quien la OTAN está prestando apoyo militar desde la invasión de Rusia.
La guerra cumplió 500 días el fin de semana pasado, y Ucrania tiene en curso una contraofensiva para tratar de recuperar zonas de cuatro provincias ocupadas por el Ejército ruso, que hasta ahora ha dado resultados más bien limitados.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, quien también es esperado en la cumbre de Lituania en carácter de invitado, ha reclamado con insistencia garantías de seguridad y de una futura adhesión a la OTAN.
Estados Unidos ya ha dicho que Ucrania no podrá ingresar a la OTAN mientras dure la guerra con Rusia porque esto implicaría otra guerra entre la OTAN y Rusia. El tratado fundacional de la alianza obliga a todos los miembros a acudir en defensa de cualquier otro que esté bajo ataque. Alemania también ha objetado la entrada de Ucrania, por el mismo motivo.