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Horas de dramatismo y terror se están viviendo en Kinsasa, la capital democrática de la República del Congo, por las feroces inundaciones que azotan al país y que ya dejaron un saldo de 100 muertos, decenas de heridos y daños materiales millonarios.
Las alarmantes cifras fueron informadas por la prensa local. Por los estragos que causó la bravura de la naturaleza, el presidente del Congo, Felix Tshisekedi, que se encuentra en Washington, se pronunció a través de su oficina.
El mandatario expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y pidió a las administraciones nacionales y locales que desplieguen toda la ayuda posible y “aceleren” los trabajos para facilitar el drenaje de agua y “evitar que se reproduzca este tipo de catástrofe”.
Por su parte, el primer ministro Jean-Michel Sama Lukonde, dijo que las autoridades buscaban más cadáveres. “Vinimos a evaluar los daños y el daño principal que vemos es humano”, manifestó el mandatario por la televisión estatal.
Alrededor de 12 millones de personas viven en los 24 vecindarios de Kinsasa fueron afectadas por las inundaciones, según tres funcionarios locales que dijeron a la agencia The Associated Press que había gente muerta, casas sumergidas y caminos arruinados.
En la zona de Ngaliema murieron más de tres decenas de personas y aún se contaban cadáveres, indicó el alcalde local Alid’or Tshibanda. En otra parte de la ciudad murieron cinco miembros de una familia, algunos electrocutados.
“Sólo en la comuna de Ngaliema hemos contado más de cuarenta personas muertas como resultado de esta lluvia que cayó sobre la ciudad de Kinshasa”, declaró por teléfono a EFE el alcalde de esa comuna de la capital, Mayibanzi Ilunga, quien cifró las víctimas mortales en al menos 42.
“Hay más daños prácticamente en todos los barrios de mi comuna, sobre todo los que se encuentran a orillas del río (Congo), porque las aguas del río se han desbordado”, agregó.
“Es una calamidad”, declaró Pierrot Mantuela, de 30 años, quien perdió a su madre, su hija de nueve años y tres hermanos. “Es triste perder a todos los miembros de mi familia”. Él se salvó porque estaba trabajando el lunes por la noche cuando comenzaron las lluvias.
Las autoridades dijeron que la destrucción afectó muchas casas construidas sin autorización. “No tienen documentos. Se los expulsa, pero regresan”, apuntó Dieumerci Mayibazilwanga, alcalde de Mont-Ngafula.