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El testaferro del mandatario fue liberado por Washington a cambio de 12 norteamericanos. Qué representa para Venezuela.
El presidente venezolano Nicolás Maduro logró repatriar a su testaferro Alex Saab (52 años), quien estaba detenido desde hace dos años en Estados Unidos por corrupción y negocios ilegales con la venta de petróleo a Irán.
El retorno de este oscuro personaje, que Venezuela lo presenta como un diplomático pero que en realidad está dedicado a los turbios manejos del régimen, era de vital importancia para Maduro.
De hecho, según datos de la oposición, el mandatario gastó unos 170 millones de dólares en la gestión de su libertad, lo que demuestra su importancia.
A cambio de su excarcelación, Venezuela liberó a 12 ciudadanos estadounidenses y a un grupo de presos políticos locales.
En el acuerdo, que llevó un largo tiempo de negociaciones, hay un punto esencial para Washington: la extradición a territorio estadounidense de Leonard Francis, excontratista militar de ese país que organizó uno de los mayores escándalos de corrupción en la Marina norteamericana.
Muchos se preguntan por qué la insistencia de Maduro en obtener la liberación de su testaferro. La respuesta, aseguran, está en el hecho de que Saab es el hombre que tiene acceso a todos los fondos y cuentas en el exterior.
Maduro necesita dinero fresco para hacer frente a la crisis económica y social que enfrenta el país, y Washington parecería que está dispuesto a hacer la vista gorda si esto permite elecciones más transparentes en el país caribeño.
Este hombre, que Maduro quiere tener lo más cerca posible, es un empresario colombiano de ascendencia libanesa, que tiene nacionalidad venezolana.
Está con el régimen desde 2011, cuando aún vivía Hugo Chávez y Maduro era su canciller. Saab, un hábil negociador comercial, les suministraba partes para construir casas prefabricadas en un programa social denominado Misión Vivienda.
Luego, en 2017, pasó a otros negocios, ya con Maduro como presidente. Como sabía distribuir bien sus ganancias en un ambiente de alta corrupción, el empresario se involucró en un plan de alimentos subsidiados por el gobierno.
Ese programa social era utilizado por Maduro y su cúpula como control social, pero también para desviar cientos de millones de dólares. La estrategia, en gran parte, era de Saab.
Poco a poco, el empresario fue desarrollando una red de empresas opacas registradas en su mayoría en paraísos fiscales a nombre de terceros. Entre ellos estaba su hijo y el hijo de su socio Álvaro Pulido, sus hermanos y sus aliados.
De acuerdo a la investigación realizada por los fiscales estadounidenses, desde esas cuentas habría emprendido exportaciones ficticias y lucrativas actividades de corrupción que le dejaron millones de dólares.
El entramado comprendía una serie de compañías fantasma en países como Panamá, Colombia, México, Emiratos Árabes Unidos, Turquía y Hong Kong. Allí ocultaba las ganancias ilícitas de esos contratos.
La habilidad de Saab estaba en saber organizar y coordinar un plan del que participaban varios integrantes del círculo íntimo de Maduro y que consistía en el desvío de millones de dólares en la importación de alimentos y otros productos, utilizados en programas sociales.
Más tarde fue creciendo y los negocios se ampliaron a otros rubros, especialmente operaciones ilícitas con oro venezolano. Se cree que sólo a través de Estados Unidos el empresario desvió unos 350 millones de dólares.
El último rubro en el que participó es el petróleo. Cuando Estados Unidos y Europa aplicaron duras sanciones a Venezuela por la represión interna y la detención de los dirigentes opositores, Caracas vio restringida la venta de crudo, principal ingreso del país.
Ahí surgió nuevamente Saab, quien elaboró la estrategia para vender petróleo a países enfrentados con Estados Unidos, como Irán, mediante cargueros no identificados.
Justamente Saab fue arrestado en 2020 cuando su avión hizo una escala en Cabo Verde, Africa, durante un viaje a Irán por negocios petroleros.
Estuvo un año en el país africano, quien finalmente lo extraditó a Estados Unidos, donde lo esperaba la fiscalía. En ese momento el gobierno de Donald Trump lo presentó como un trofeo.
La liberación de Saab se produce en medio de cambios geopolíticos que llevaron a Estados Unidos a modificar su relación con Venezuela.
La guerra con Ucrania redujo sensiblemente el suministro de petróleo por parte de Rusia, obligando a Washington a buscar otro proveedor para sus socios europeos, y Venezuela tiene enormes reservas de crudo.
Además, las autoridades estadounidenses quieren reducir el alto número de migrantes venezolanos que cruzan Centroamérica para llegar a su territorio.
Este pacto conlleva, además, un acuerdo para que las elecciones presidenciales de 2024 en Venezuela sean los más transparentes posibles.
Sin embargo, hay otro dato dando vuelta, que nadie quiere confirmar oficialmente. Y tiene que ver con la supuesta ayuda secreta de Saab a la agencia de drogas estadounidense, DEA, para desentrañar la corrupción en el gobierno de Venezuela.
Si esto es cierto, no se descarta que sea parte de un acuerdo más amplio con Maduro.