El caso del juez de Garantías Marcelo Muñoz, que chocó, huyó y se negó a realizarse el test de alcoholemia, va a un jury que deberá definir una sanción o la expulsión del magistrado por su conducta “impropia”.
La historia del juez nos va a permitir observar cómo actúa el poder en Neuquén en todo su esplendor, salvo que hayan decidido soltarle la mano. La cosa es simple, el poder en sí mismo protege a la gente que le hace favores y Muñoz sin dudas hizo uno muy grande: mantuvo la estafa al BPN por 22 millones de dólares, conocida como causa Temux, cajoneada casi una década. Todo esto permitió que el proceso concluyera sin condenados, mostrando a las claras que los amigos del poder no van presos.
Ese gran favor, por lógica, le tendría que ser retribuido a Muñoz, que aguantó tantos palos a lo largo de los años por custodiar la causa Temux. Ahora bien, si le sueltan la mano, es de presumir que el juez tendrá una caída libre porque el argumento que utilizó para defenderse hace agua.
Muñoz adujo en el Tribunal de Faltas que previo al choque sufrió un accidente isquémico transitorio (AIT). Esto no le impidió manejar dos kilómetros con los airbags activados hasta que se le detuvo el auto por fallas mecánicas, luego se bajó, fumó y usó el celular tal como lo devela un video que fue presentado como prueba en fiscalía.
El doctor Máximo Zimerman, jefe del área de ACV y Neurorehabilitación de Instituto de Neurología Cognitiva (INECO), explicó a LM Neuquén que en el universo de pacientes atendidos, ninguno ha podido continuar con sus actividades tras un AIT, “porque genera una discapacidad que puede afectar el habla, la movilidad de las extremidades y ceguera”. Eso sí, si Muñoz sorteó un AIT, tranquilamente podrá sortear el jury.
El juez mantuvo casi una década cajoneada la causa Temux, que terminó sin condenas.