Mientras el gobierno de Omar Gutiérrez intentaba anoche terminar de matizar su propuesta a los maestros de ATEN, con el objetivo de cerrar hoy el conflicto que afecta el dictado de clases, que debió empezar el 6 de marzo, desde la Ciudad de Buenos Aires llovía nafta sobre el terreno de las negociaciones locales.
El gobierno nacional mandó a la Policía a impedir por cualquier medio que los docentes instalaran una protesta en la plaza del Congreso. “Escuela itinerante” fue bautizada la protesta por la CTERA y los gremios contenidos por la central de trabajadores de la educación nacional.
En los 90 la carpa de los docentes contra Carlos Menem fue un elemento aglutinador de la oposición, no sólo partidaria, que hasta entonces pintaba dispersa.
Al mismo tiempo que la Policía Federal cumplía con la orden para impedir otra protesta como la ocurrida en el menemismo, en Neuquén la dirigencia de ATEN y el Gobierno repasaban por última vez sus posturas para el cónclave de esta mañana, que se presentaba con potencial para ir cerrando un conflicto interminable.
La acción policial contra los docentes de CTERA no hizo otra cosa que alterar el clima local, que las gestiones gubernamental y gremial venían apaciguando luego de picos extremos de tensión.
Al cierre de esta edición, los docentes de ATEN en lugar de estar programando con sus bases el ámbito de discusión de una presunta nueva propuesta oficial, se encontraban organizando una marcha de repudio al accionar de la Federal contra los colegas de CTERA en plaza del Congreso.
La respuesta policial a la “escuela itinerante” de CTERA ensució la negociación del Gobierno con ATEN.