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Navidad: cómo la viven los otros credos en Neuquén

Hay quienes reniegan del festejo, como los testigos de Jehová, y quienes lo aceptan.

Ana Laura Calducci
calduccia@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Para muchos creyentes neuquinos, el 24 de diciembre es un día más, con la salvedad de que pueden aprovechar el feriado para comer en familia. El pesebre y la misa les resultan extraños. También están los que viven la Nochebuena como un momento espiritual, pero sus rezos y celebraciones se diferencian de lo que marca la tradición mayoritaria. Es que esta ciudad multicultural es también heterogénea desde el punto de vista religioso y, además de católicos y evangélicos, residen aquí desde hace años numerosas familias de judíos, testigos de Jehová, mormones, musulmanes y hasta umbandas.
Para estos neuquinos, la Navidad es una fecha complicada. Están los que directamente reniegan del festejo incluso en su faceta más comercial, como los testigos de Jehová; los que les dan la bienvenida a los regalos y al pan dulce pero no coinciden en que haya un aniversario que recordar, entre los que se encuentran los judíos; y también los que celebran la fecha con algunas variantes. Por ejemplo, los grupos africanistas recuerdan el nacimiento el 25 de diciembre de Oxalá, su guía espiritual, identificado como una figura semejante a Jesús que se representa con el color blanco.
En Neuquén, hay unos quinientos testigos de Jehová, reunidos en 5 congregaciones, que viven el 25 de diciembre como un feriado cualquiera. Para ellos, tanto Navidad como Año Nuevo e incluso Reyes son celebraciones de origen “pagano”, en las que se incita a la población a cometer “excesos que condena la Biblia”, según explicó Ángel Mattiacci, vocero de la asociación. “Las escrituras no mencionan la fecha de nacimiento de Jesús, el 25 de diciembre se estableció recién 300 años después de Cristo y según la Biblia lo único que se admite celebrar es su muerte”, explicó Mattiacci. Añadió que, además de disentir en este aspecto con el catolicismo, no les interesa participar del festejo desde su costado comercial porque “la adoración falsa es inmunda y detestable a los ojos de Jehová Dios”.
Para los musulmanes, la situación es similar. No hay registro sobre su número ni existe un templo local, aunque se estima que son muchos por la importante inmigración sirio-libanesa en Neuquén. Desde el Centro Islámico de la República Argentina indicaron que, respecto de la Navidad, “nosotros tenemos una relación respetuosa con todas las religiones pero no celebramos esa fecha de ninguna forma”.
En el caso de los judíos, la postura es más abierta. En Neuquén hay cerca de un millar de fieles, que aceptan la Navidad como una tradición cultural, sin dar importancia al aspecto religioso.
Para los mormones, es al revés. Entienden que se trata de una jornada religiosa de importancia y lo que aceptan sin mayor entusiasmo es el consumismo propio de esta fecha. En la ciudad, existen siete templos, que reúne a varios centenares de fieles.  Viviana Sánchez, referente de la institución, indicó que, “para nosotros, la Navidad está centrada en la figura de Jesucristo y es una celebración que nos une con todo el mundo cristiano”. Agregó que “lo diferente es que la doctrina básica de nuestra iglesia es defender la preservación de la familia; eso es lo fundamental en esta época y no los regalos”.
Fuera del universo del cristianismo, están también quienes festejan la fecha a su manera. En Neuquén, un centenar de fieles de la religión umbanda, de origen africano, celebran cada 25 de diciembre el nacimiento de Oxalá, su guía espiritual. El pai Julio, referente del grupo local, explicó que “todas las creencias católicas están sincretizadas en la religión umbanda, por la influencia que hubo en África, y por eso Oxalá está identificado con Jesús”. Contó que, para Navidad, en el templo se prenden velas “y el mensaje que se transmite es paz, amor y caridad”.
Neuquén es una ciudad que crece día a día. Cada familia que llega no sólo aporta un número más para la estadística, sino también sus costumbres, sus historias y sus creencias. Así, hasta tradiciones tan ancestrales como la Navidad pueden enriquecerse con las diferencias.

La fiesta
Los judíos y la tradición

El calendario judío se basa en los ciclos lunares y toma como punto de inicio para el conteo el nacimiento del hombre a partir de la creación divina que, según esta religión, ocurrió en septiembre, hace unos 5775 años. Sin embargo, por cuestiones prácticas, la mayoría de los fieles de este credo se rigen en su vida cotidiana por el calendario gregoriano, que toma como referencia el nacimiento de Jesús. Hernando Grosbaum, cónsul de Israel en la zona, explicó que el 25 de diciembre “para nosotros es un día más, si bien vivimos en una sociedad donde hay costumbres determinadas”. Indicó que no repudian el festejo comercial, pero “no vivimos esa noche como un momento espiritual”.