En la región hay 80 productores. El 99% lo hace mediante el cultivo en troncos; el resto con el proceso de sustratos.
Neuquén > La actividad petrolera ha sido el motor económico de Neuquén por años. En menor escala lo fue también la fruticultura, la cual se constituyó como la primera en la región antes de los descubrimientos de grandes yacimientos hidrocarburíferos. Sin embargo, paralelamente al crecimiento de la población aparecieron otras actividades de menor envergadura. La producción de hongos es una de ellas y, a pesar de ser una actividad económica bastante nueva, ha logrado convertir a la Confluencia en el polo productivo más grande del país.
La crisis de 2001 fue punto de inflexión en este sentido, al impulsar actividades económicas alternativas a los procesos de producción masivos. En esto coinciden tanto especialistas como productores que desde esa década vieron como cada vez más personas se animan a experimentar su cultivo.
En la región existen unos 80 productores –en su mayoría a pequeña escala– de hongos pleurotus o gírgolas, como se los conoce habitualmente. Un 99 % de ellos lo hace mediante el cultivo en troncos, en tanto que el resto lo hace mediante el proceso de sustratos. La variedad Pleurotus Ostreatus es además la seta más explotada en la región. En menor medida, han aparecido nuevas experiencias de cultivo de Shiitake, una variedad japonesa de gran valor comestible y medicinal.
En el 2000, los primeros productores crearon la Cámara de Productores de Hongos. Mientras que desde 2005 funciona en El Chañar el laboratorio de hongos del centro Pyme-Adeneu, que cuenta con un equipo técnico que brinda asesoramiento, cursos, entrevistas, visitas y seguimiento a productores y emprendedores locales. Aunque en los últimos años aparecieron emprendedores de pequeñas huertas que también se sumaron al cultivo de hongos.
“Las primeras experiencias comenzaron en los '90. Hasta el 2005 hubo un crecimiento explosivo que año a año se incrementó de forma constante”, explicó el ingeniero Cristian Starik, del Laboratorio de Hongos. “Es una actividad muy nueva comparada con otras de la región como la fruticultura o la horticultura, que son las primeras experiencias. Si hablamos de consumo hay más conocimiento en la zona cordillerana porque se recolecta en los bosques. La producción, en tanto, empezó y tiene más historia acá que en la cordillera”.
Crecimiento importante
La producción de pleurotus ha crecido a la par que lo ha hecho el consumo. Es que, además de sus propiedades nutritivas y medicinales, esta cepa es conocida por su característico sabor que la hace un bien preciado para las casas de comidas, como así también, entre los consumidores. Se trata de una actividad prácticamente artesanal y estacional, ya que el hongo sólo florece en otoño. Se produce en trozos de troncos donde es sembrada la semilla, mantenida en condiciones bajo cierta humedad y temperatura durante seis meses. Las ventajas que tiene es que requiere una inversión relativamente baja. Sin embargo, no deja grandes rendimientos en relación a la producción industrial.
El aumento en la producción de gírgolas convirtió a Neuquén en el polo productivo más grande del país de esta especie. La mayor parte de su elaboración se concentra en Vista Alegre, Plottier, Neuquén y El Chañar. Y la actividad se distribuye entre pequeños y medianos productores cuya producción oscila entre los 500 y 10.000 troncos. “El 90 % de la producción de hongos se realiza mediante troncos. Se trata de un sistema de producción al aire libre, por lo que el ciclo de vida del hongo queda determinado por las condiciones ambientales de cada estación”, agregó Starik.
Las características geográficas de la zona son otras de las razones por las cuales el cultivo de pleurotus ha alcanzado tanta popularidad. En primer lugar, el cultivo debe realizarse sobre maderas blandas. En este sentido, los álamos y sauces permiten germinar las semillas de forma adecuada. El proceso requiere una buena conservación de la humedad, por esta razón, la mayor parte de los productores opta por producir en hacras locales donde exista un sistema de riego favorable.
En cuanto a la elaboración en sustratos, se trata de un proceso que requiere de una mayor inversión, pero que asegura una producción constante durante todo el año. En Neuquén hubo algunas experiencias, sin embargo la mayor parte de las plantas están detenidas debido al costo que implica su mantenimiento. Se trata de un proceso industrial donde el cultivo se realiza en salas con control climático, lo cual permite obtener rendimientos altos. A diferencia de la producción en troncos, requiere de grandes superficies para obtener una buena cantidad del producto.