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Se sabe que el fútbol es una gran pasión, que el hincha actúa de una manera pasional e irracional. También se entiende que fue un superclásico infartante, que se definió por penales y que para los fanas de Boca fue todo un desahogo después de tantas y humillantes derrotas frente a River, el eterno rival.
Pero muchos consideran que no daba salir a festejar. Por el contexto, con la visita de la Ministra de Salud de la Argentina por el delicado cuadro que se vive en la zona. Por la seguridad propia y ajena. Por los ruegos desesperados de los funcionarios y de los médicos que no dan más y piden a cada rato consciencia social y que se respeten los protocolos y distanciamientos.
Por todo ello y más allá de que los neuquinos de Boca que estuvieron en la celebración aseguran haber tomados todos los recaudos, cayó muy mal y generó reacciones y repudio la actitud de los seguidores que se volcaron a las calles a dar rienda suelta a la alegría futbolera este domingo por la noche tras la clasificación del elenco que conduce Miguel Russo a las semifinales de la Copa Liga Profesional.
Incluso a varios se los vio sin barbijo:
Afortunadamente fueron apenas decenas en Neuquén capital, la mayoría hay que decirlo y valorarlo evitó asumir riesgos innecesarios. Pero el resto deberá replantearse lo sucedido así como se le cae a los jóvenes y a todos aquellos que no cumplen las normas. ¿Conviene exponerse y juntarse aunque sea al aire libre y evitando amontonarse?
No se trata de un tema aguafiesta pero es la triste realidad que vive la región y el país y de esta salimos entre todos, cuidándonos y respetándonos... Sin distinción de camisetas, somos un mismo equipo luchando contra el peor y más letal rival...