Neuquén. El pitazo del árbitro Patricio Loustau lanzó la calle a miles de riverplatenses que llenaron de bocinas y cánticos con dedicatorias a los primos las calles neuquinas, para concentrarse en el monumento a San Martín, epicentro de la alegría futbolera.
Ataviados con camisetas, banderas y gorras, la noche se llenó de color rojiblanco. Jóvenes y familias desfilaron como en procesión por la Avenida Argentina, acompañando en su recorrido a los hinchas que se congregaron frente al edificio municipal para instalarse allí y empezar a cantar y saltar. Mitigando el frío al calor de la alegría, no sólo los grupos de hinchas que fueron llegando como en oleadas, sino familias con sus hijos, compartieron también la celebración.
No faltaron tampoco las dedicatorias cargadas de hostilidad y hasta algún cruce de insultos con circunstanciales transeúntes.
“Es para Boca que está muerto”, cantaron con énfasis los fans y corearon el nombre del Pity Martínez, el héroe de la noche que empezó a edificar la victoria, y de Nacho Scocco, que ingresó para sellarla.
Con el correr de los minutos, el pasar de los autos rumbo al Monumento fue incesante y los festejos se prolongaron hasta pasada la medianoche. Una postal que se repitió en las principales ciudades del país. Como cada vez que el fútbol llama, Neuquén otra vez se vistió, por unas horas, con los colores del campeón.
“Es una alegría grande ganarles a estos bosteros porque soy fana de River en fútbol, pero en vóley soy de Gigantes. Mañana (por hoy) jugamos contra River y quiero amargarlo”.Monito Sánchez
El Apache fue el gran ausente y Guillermo, “dolido”
En un equipo que no tuvo la fortaleza ni las ideas claras como para dar vuelta el partido, o por lo menos empatarlo, el gran ausente en Boca fue Carlos Tevez. Un jugador de jerarquía internacional, que incluso se postuló para el Mundial y que en la previa se encargó de explicar cómo se debía jugar una final, pasó inadvertido.
“Patearon dos veces al arco”
El entrenador Guillermo Barros Schelotto expresó su dolor por la derrota. “Me voy dolorido por no darle el triunfo a la gente en el clásico”. En cuanto al duelo analizó: “Fue un partido parejo que se abre con el penal. En el segundo tiempo estábamos cerca del empate y con una contra nos meten el segundo. Es difícil explicar porque patearon dos veces al arco y nos ganaron”.
Por su parte, Pablo Pérez indicó: “Nos falta jugar bien para ganar. Porque en las finales también hay que jugar bien”.