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El ritual del café, un momento único y delicioso pero caro

El ritual de tomar un café en algún bar de la ciudad no se ha perdido a pesar del costo que debemos pagar por ese placer.

"Cuando tomas una taza de café, las ideas entran y marchan como un ejército”, escribió el novelista francés Honoré de Balzac. Cuentan que este representante de la llamada novela realista del siglo XIX tomaba una gran cantidad de tazas de café por día (algunos biógrafos afirman que eran 50 ) durante sus maratónicas jornadas de escritura.

En nuestra frenética vida cotidiana, muchas veces solemos detenernos un momento, hacer un alto en la rutina y sentarnos a disfrutar de ese líquido estimulante que beben millones de personas en todo el mundo a cualquier hora del día. A veces -es mi caso- lo hacemos acompañados de un buen libro o simplemente mirando lo que sucede a nuestro alrededor, registrando momentos, situaciones o pensando en la nada misma cuando decidimos dejar el celular de lado.

En la ciudad de Neuquén son varios los lugares donde se puede saborear esta bebida (originaria de Etiopía en el siglo XI), ya sea muy cargado o suave, de máquina, expreso o de especialidad. El café siempre es una buena excusa para mandarle un mensaje por Whatsapp a un amigo y quedar en 15 minutos en un lugar para compartir una amena charla con dos tazas de café -solo o cortado- sobre la mesa. Si uno recorre por las mañanas los bares del centro de la ciudad podrá observar una postal que se repite, gente tomando su café, algunos en forma lenta con todo el tiempo del mundo por delante; otros apresurados para continuar con sus trámites o tareas, y todo eso a pesar del valor (desde $800 a $1500 y en algunos lugares más) que los neuquinos debemos pagar en este contexto de inflación y aumento permanente de precios, para disfrutar de ese aroma y sabor único.

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