{# #} {# #}

ver más

La muerte del querido Chipi: ¿se hizo justicia con el fallo?

La sentencia reparte las culpas entre el conductor que lo atropelló y la víctima, el querido y pintoresco personaje urbano. La pena que tendrá el automovilista.

A poco más de cinco años de la muerte del Chipi, uno de los personajes más queridos de la ciudad de Cipolletti, la Justicia condenó al conductor del vehículo que lo atropelló a indemnizar a sus familiares, en un fallo que determinó que hubo culpas compartidas y puede ser apelado.

El trágico hecho ocurrió el 7 de julio de 2018 en la Ruta 151. Samuel Quiroga caminaba, como de costumbre, por la banquina cuando encontró la muerte al intentar cruzar y a todo Cipolletti lo embargó la tristeza. Un Ford Fiesta embistió de lleno al simpático vecino y ocasionó su deceso.

Ahora, se conoció el fallo del juez civil Mauro Marinucci, quien recurrió a la figura de "culpas recurrentes" y repartió responsabilidades entre el conductor por su impericia y en la víctima por cruzar por un lugar no habilitado para ello en plena ruta nacional “sin haberse probado que contara con algún elemento lumínico y ser un lugar de circulación de tránsito fluido”.

image.png

No obstante, la defensa del Chipi dejó en claro que la medida puede ser apelada. A partir de la presunción de que el vehículo circulaba a elevada velocidad buscarían un castigo mayor para el conductor.

Resarcimiento

El fallo aceptó el daño moral y los gastos de sepelio y el automovilista deberá costear el importe de la indemnización, que no trascendió.

La muerte del Chipi conmocionó a toda la ciudad y se lo sigue extrañando. Entre tantas muestras de dolor y expresiones en las redes sociales, el vecino Quique Chávez así describió al eterno caminante:

"Grandote, flaquísimo, encorvado. Pucho, boina y mucho Cipo. El "Chipi" Samuel Facundo Quiroga tiene ganados paredones y paredes. Aplanador de calles y veredas, su imagen, icónica ya, está en el top del arte callejero. Cosa buena esta del arte. Desde hace algunas horas, el Chipi en fuga -partido por un auto- desparrama una infinita estela de melancolía y pena entre vecinos que -en algunos casos- nunca terminaron de verlo. Dan ganas de prender un pucho y estirar la mano: Chau Chipi, andá tranquilo. Nos vemos en la 25 de mayo, allá en Tres Arroyos o en los galpones de Toschi, donde estaba tu casa. Ahí vas a seguir viviendo".

Te puede interesar