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Ni Rivadavia lo hizo

La nueva deuda a 100 años supera el plazo de uno de los créditos más cuestionados de la historia del país.

Pocas medidas valieron la crítica de sectores políticos e ideológicos tan disímiles como la izquierda, pasando por el kirchnerismo, el massimo y llegando a los analistas que representan lo más ortodoxo en materia económica, como el centro de estudios del CEMA o el analista José Luis Espert. Es que casi ninguna colocación de deuda podría resultar más desopilante. En un hecho inédito, el gobierno de Mauricio Macri decidió emitir un bono por 2700 millones de dólares a pagar a 100 años y con una tasa de casi el ocho por ciento. El monto no sería el mayor problema, si se tiene en cuenta que el actual gobierno nacional ya colocó nueva deuda este año por 50 mil millones de dólares, pero sí el plazo y la tasa, que originarán que lo que se termine abonando sea hasta casi diez veces su valor original. Sin embargo, y más allá de las objeciones técnicas y los perjuicios al Estado nacional, lo más cuestionable es el concepto: una deuda contraída en la actualidad la terminarán de pagar cuatro generaciones. Es lo mismo que si en su segundo año de su primer gobierno Hipólito Yrigoyen hubiese decidido emitir un empréstito que se estaría terminando de saldar ahora. Suena desproporcionado, pero no lo es. Es más, supera en plazo el primer préstamo internacional que tomó la Argentina bajo la presidencia de Bernardino Rivadavia en 1824 con la inglesa Baring Brothers por un millón de libras (que se dilapidaron en gastos improductivos) y que recién se abonó en su totalidad en 1904 por la suma de 23.734.766 pesos de la época. ¿Qué presidente deberá hacer frente a la cancelación de esta nueva deuda en 2117? Imposible saberlo. Lo seguro es que Macri ya tiene reservado un capítulo en los libros de historia.