La Provincia necesita un estudio criminológico serio y con números duros que nos permitan saber dónde estamos parados como sociedad. Este estudio no debiera ser utilizado para estigmatizar o rotular a la delincuencia, sino para avanzar en la instalación de políticas de Estado que permitan avanzar sobre la problemática.
Ayer en la mesa de LU5 pudimos charlar con un juez, un fiscal, un defensor oficial y un funcionario provincial, y todos coincidieron en el análisis. De ahí salió a la luz que se está haciendo un trabajo en ese sentido que esperamos se continúe y se difunda.
Lo primordial es la transparencia de la cual la Policía en la actualidad carece. La actual gestión del jefe de Policía, Rubén Tissier, tiene bondades que no podemos obviar que tienen que ver con el trabajo hacia adentro de la tropa y con haber puesto al menos un paréntesis a las internas que devoraron a la fuerza durante la gestión de Raúl Laserna.
Pero también debemos reconocer que hay una manipulación de la información, tal como hicieron anteriores gestiones de la Policía, donde se tapan los hechos delictivos que ocurren en la provincia. Es entendible que a la Policía le moleste el impacto de un título o los detalles de un robo violento que sale a la luz por los medios, pero negar la realidad no es un buen camino.
Lo que hoy es una política que parece darles resultado, porque no trasciende prácticamente nada y esto tiene que ver también con políticas internas de persecución a quien hable con los medios, a la larga tiende a explotar porque el sol no se puede tapar con las manos. Hacer creer a la sociedad que no hay delito no es más un ardid que no rinde buenos beneficios.
Los delitos en Neuquén no han dejado de existir por más que la Policía se esmere en tapar los hechos.