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Nos reconcilió con el fútbol

Conquistó a los aficionados chilenos que se entusiasmaron por los triunfos de su selección, causó una verdadera revolución en Marsella cuando dirigió al Olympique llevándolo al cuarto lugar en el torneo, dejó una huella en los hinchas del Atlhletic de Bilbao, entre otras cosas por dejar afuera al Manchester United, y hace treinta años se puso el buzo para dirigir al equipo donde jugó y del que es hincha, y unos meses después gritó “¡Newell’s campeón!” (el estadio lleva su nombre), y también consiguió un título con Vélez. Estos son algunos de los hitos logrados por Marcelo Bielsa, cuyo nombre ayer fue coreado por los hinchas del Leeds United que coparon las calles de su ciudad y le dedicaron canciones en los pubs para festejar el regreso del club a la máxima categoría del fútbol inglés.

Marcelo Bielsa es el único director técnico con hinchada propia en distintas partes del mundo.

El entrenador rosarino es el único técnico del mundo con hinchada propia. Así lo reflejan las páginas de Los locos del Loco, el libro escrito por la periodista Andrea D’Emilio que reunió las historias de más de cuarenta “bielsistas” fanáticos de distintas partes del mundo.

Disfrutamos del fútbol que propone pero también de su mentalidad, de sus reflexiones, que lo llevaron a decirles a sus jugadores: “Si ustedes juegan así, van a tener el premio que merecen”. A quienes lo admiramos lo que nos puso contentos ayer, más allá de la conquista deportiva, es el hecho de que hace años nos viene hablando de lo que realmente significan las palabras triunfo y derrota. “¿Por qué Bielsa provoca lo que provoca?”, se preguntó hace poco el periodista Ariel Scher. Acaso porque Bielsa nos ha reconciliado con el fútbol, nos devuelve la ilusión y la ética de este juego que nos apasiona.