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Nos toca ser responsables

La salud de la población dependerá ahora de nosotros mismos. Sí o sí habrá que cambiar de hábitos.

Anadie le gusta aislarse, recortar su vida social, dejar de abrazar a los seres queridos, privarse del cine, de un restaurante, de ir al supermercado a comprar alimentos, de pasear por el shopping, de juntarse en el río a comer un asado. A nadie le gusta patear un viaje soñado, dejar de visitar a un familiar en el extranjero, volver de las vacaciones y encerrarse en su casa, solo. La lista de necesidades o placeres es interminable. Pero se vienen días en los que será indispensable cambiar los hábitos y pensar en el otro. No queda otra. Aunque cueste. Aunque no estemos acostumbrados. Aunque las medidas de los gobiernos nos limiten las posibilidades de contagio, porque solo compartir

el espacio puede ser suficiente para contra-er la enfermedad.

Después de semanas en las que el coronavirus amagaba con instalarse en Argentina, ya está entre nosotros. Y hace rato. Subestimado o no, el nuevo virus que se transformó en pandemia, en este mundo globalizado, obliga a que cumplamos no solo el pedido de lavarnos las manos a conciencia, usar alcohol en gel o toser tapándonos con el codo. La cosa es más complicada. Y nos empuja a ser responsables y solidarios. Nada fácil. En más de uno de los casos positivos de coronavirus detectados en el país hubo negligencia, falta de control, gente que debió aislarse y no lo hizo, hasta alguna gambeta en Ezeiza para no correr el riesgo de quedar en cuarentena. Mal nos va a ir con esa receta argenta.

Anoche, el propio Presidente reclamó solidaridad. Cuidar a nuestros abuelos y que se cuiden. “Estamos a prueba como sociedad”, dijo. Y es una prueba complicada. Una que habrá que dar todos los días. Una de la que dependerá la salud de todos nosotros.