La segunda fecha ya se cargó a un técnico y el Vasco parece condenado, a un par de meses de ser campeón.
No importa, como en el caso del Vasco Arruabarrena, que haya tenido una exitosa carrera en el club (fue el autor de los únicos dos goles que hizo Boca en la final de la Libertadores 2000, la que inició la historia copera moderna) ni los títulos del 2015. Todo parece viejo, todo es urgente, y los clásicos se convirtieron en partidos sacatécnicos, en batallas en las que no está permitido caer. Ayer, en la segunda fecha, el primer derbi del torneo ya se cargó a un DT, Lucas Bernardi, víctima del calor con el que los rosarinos viven su partido. Ayer, el entrenador del campeón quedó herido de muerte y nadie apuesta dos mangos por él. Le renovaron el contrato en diciembre. Pero nuestro fútbol ya no da revanchas.