Alguien dijo que la biblioteca es su comunidad, que en esos estantes están nuestros interlocutores, quienes nos sostienen, nos inspiran y nos mejoran.
Sé que hoy la tecnología nos permite acceder a ellos con un solo clic, pero sigo prefiriendo los libros en papel. Más allá de sumergirnos en el debate libro impreso versus libro digital, por qué no pensar en que lo importante está en la transmisión del conocimiento o en sumergirnos en las historias ya sea en un soporte o en otro.
Los libros son la memoria de la humanidad, presagió George Bernard Shaw. Por lo tanto, la escritura tendría que ser accesible en la mayor cantidad de formatos posible.
Estos objetos singulares, frágiles y tan persistentes, durante siglos han transmitido valores y conocimientos. Otros sucumbieron a la humedad y al fuego de las dictaduras.
El libro nos acompañará toda la vida, están asociados a un momento específico de nuestras vidas. Algunas de sus páginas tal vez no vuelvan a leerse nunca más, pero, sin embargo, permanecerán cerca de nosotros.