Los casos fueron variados y algunos, insólitos. Hubo peatones, ciclistas, motociclistas y conductores que sufrieron heridas durante este fin de semana alocado. El caso más llamativo fue el de un hombre que chocó contra un poste mientras manejaba borracho con un bebé de casi dos años y que terminó golpeado contra el torpedo del vehículo.
Las cifras de incidentes viales con gente alcoholizada se repiten todos los fines de semana.
Estas cifras, que se repiten semanalmente y que reflejan los controles que realizan el municipio y la Policía -o quedan registrados en los sistemas de emergencia-, se mantienen pese a algunas medidas que se tomaron precisamente para hacer caer las estadísticas.
El Municipio incrementó las multas y llegó a recaudar 1.200.000 pesos por mes en concepto de infracciones, pero indudablemente ni siquiera el rigor de esas penas hace que la gente tome conciencia a la hora de beber y salir a divertirse por las calles neuquinas. Indudablemente, tampoco tienen incidencia las campañas informativas tanto del Gobierno como de las ONG que trabajan constantemente para bajar los números de los accidentes viales.
¿Cuestión cultural?, ¿pocos controles?, ¿fallas en la educación? Las evidencias obligan a un replanteo urgente para no seguir contando muertos en calles y rutas.