"Nunca trabajé para ser popular"

Esperanza mía. Regresó a Pol-ka para el gran éxito del 2015 y hará temporada en Mardel con Le prenom. Sus 25 años de trayectoria, el amor y el recuerdo de su padre político.

Paula Bistagnino
Especial

Nació en Rosario y empezó a trabajar a los 11 años, cuando una sospecha vocacional y la oportunidad coincidieron. A pesar de que se crió en una familia en la que el arte era bienvenido, sus padres le exigieron que se formara y que estudiara además de trabajar. Y así lo hizo la chica que tuvo la mayor popularidad haciendo de malvada en la tiras de Cris Morena y que ahora se despega de ese lugar, al mismo tiempo que se destaca en otras facetas, tanto en Esperanza mía -donde hizo una participación- y en el teatro, dirigida por Arturo Puig y producida por Gustavo Yankelevich, en Le prenom, una de las obras más exitosas de la cartelera porteña que ya va por su tercera temporada y se prepara para ir a Mar del Plata. En pareja con Fernando desde hace varios años, tiene ganas de ser madre pero no se apura y dice que espera un poco que la vida vaya decidiendo. "Sufrí muchas pérdidas y eso me plantó en un lugar claro: la vida es acá, ahora, esto y hay que disfrutarla. Pero no de manera histérica, sino con un disfrute genuino", dice Mercedes Funes (36 años).

-Al fin te ofrecieron (en Esperanza mía) un personaje que no es el de la mala o la dramática...
Sí, estuvo buenísimo. Por un lado estuvo bueno volver a Pol-ka, trabajar con amigos y con gente copada y entrar en un programa que es un superéxito. Disfruté de hacer un rol fresco y relajado que no tiene ningún pensamiento oscuro oculto, que es lo que me ofrecen casi siempre.

-¿Tiene explicación que siempre te ofrezcan ser la mala?
No, yo no la tengo. Quizá la tengan los que me contratan, pero yo no. Igual no reniego. Aunque ahí sí puede aparecer el tedio, porque a uno como actor siempre le dan ganas de probarse otras armaduras.

-¿Se cuela algo en la vida de los personajes?
Se cuela para bien. Un día que tengo una escena en la que lloro, grito o pataleo, esa noche duermo como un bebé. No todas las personas tenemos al posibilidad de expresar nuestras emociones libremente, porque no vivimos en un contexto en donde se permite. Salvo que tengas una terapia semanal, o llores en la ducha o le pegues a la almohada, andamos por la vida corriendo y cintureando las emociones como se puede y con la mayor diplomacia posible.

-Pasaste momentos difíciles, ¿te ayudó la actuación para sobrellevarlos mejor?
Siempre, siempre. Es fundamental. Me han pasado cosas difíciles como a todo el mundo. Y sí, la actuación es un lugar en donde descargar, aunque no llore. Pasa por tener un lugar donde uno puede potenciar la creatividad, donde expresar emociones.

-Empezaste a trabajar muy chica, ¿sufriste la popularidad en algún momento?
No, mi trabajo fue siempre de menor a mayor y no estuvo en tantos híper éxitos. Pero además no fui de la nada a la fama extrema. No me considero del tipo de actor que no puede salir a la calle, para anda. Y creo que la clave del bajo es perfil es que jamás trabajé para eso.

Asesor de perón
La hija del Chango Funes

Mucho antes de ser una actriz conocida, y aun después de eso, Mercedes es la hija de Carlos "Chango" Funes, un dirigente histórico del peronismo, muy conocido y respetado en Rosario, que fue asesor de Juan Domingo Perón -viajó a verlo a Puerta de Hierro por pedido del ex presidente- y luego tuvo un rol protagónico en la operación de retorno del líder al país. "Crecí en una familia peronista, en una casa en la que se discutía todo el tiempo de política y comiendo asados en mesas largas en las que todo era compañeros de acá y de allá a los gritos", recuerda la actriz. "En los primeros años mi papá era un señor con una valijita bajando o subiendo del tren a Buenos Aires. Era un tipo muy formado, muy lúcido y muy respetado, y lo sigo conociendo por sus compañeros, que me cuentan cosas... Se fue muy joven para mi gusto: tenía casi 60 años y yo veintitantos", dice con tristeza y extraña la guía política que le daba. "Yo no me voy a poner nunca con ningún político en ninguna foto porque ese era un espacio de él y yo no me voy a arriesgar a pifiarle. Creo que a sus compañeros les resultaría doloroso", dice. Y cierra: "Mi viejo fue un ejemplo para muchos y para nosotros. Fue diputado provincial, después nacional y falleció como senador nacional alquilando un departamento de dos ambientes en el barrio de Congreso. No vivíamos mal ni éramos pobres, ojo. P

Pero todo lo que nos dejó como herencia a sus cuatro hijos fue un Fiat Siena base. Eso sí, me dejó un legado intelectual y en valores enorme".

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