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Otro cachetazo a la fruticultura

Marcelo Giacopino

Indudablemente que esta temporada para el sector frutícola no para de traer malas noticias. En el escenario de la pera y la manzana se puede contabilizar una serie de dificultades que conspiraron en contra de esta actividad económica por excelencia en la región: mercados decaídos, cierres de fronteras por temas sanitarios, costos internos que no bajan, un sistema cambiario que no beneficia al comercio de la fruta de pepita y los acontecimientos climáticos que afectaron a una gran porción de hectáreas cultivadas. Pero esto no ha sido lo único. Se siguen sumando pálidas. En estas últimas semanas han ingresado al mercado argentino manzanas provenientes del vecino país de Chile. A menor precio, por los costos más bajos que tiene ese país y un cambio favorable.
Esto ha traído ya el malestar y preocupación de los sectores que integran la fruticultura de nuestro país. Millones de kilos han quedado en las plantas, sin ser cosechadas y se están pudriendo.
Y varias toneladas se encuentran en los frigoríficos a la espera de ser comercializadas, cuestión que no será sencilla y los empresarios marcan que se llegaría a la nueva cosecha con fruta en frío.
El tema no es cerrar las fronteras para que no ingrese fruta, sino utilizar el menos común de los sentidos que tenemos los seres humanos: el sentido común. En una temporada en donde nuestros productores frutícolas están soportando una “tormenta perfecta”, en donde muchos están desapareciendo, se le concede una licencia comercial a una empresa para importar manzanas. Muchos lo toman como una “mojada de oreja” y otros de muy “mala leche”. Estos calificativos son porque en un año muy malo no se está protegiendo a los integrantes de esta economía regional. Lo que queda claro es que esta situación es una nueva cachetada a la fruticultura.