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Otro guiño de la Justicia al poder

Guillermo Elía

La Justicia neuquina absolvió a los cincos penitenciarios acusados de torturar a tres presos en febrero de 2009. El argumento de los jueces fue sencillo: falta de pruebas. La pregunta es obligada: ¿hay afinidad entre la Justicia y la Policía?
“Clásicamente, el Poder Judicial ha seleccionado a sus clientes en base a sus pertenencias a los niveles de poder. Claramente, la Policía es un sector privilegiado”, sentenció el abogado de Zainuco, Federico Egea, que representó a los presos.
La pertenencia a determinados sectores es cierta, de ello hablan los sociólogos y los psicólogos. El poder siempre protege a sus miembros salvo que haya un acuerdo implícito para soltar alguna mano.
A la hora de repasar, está el juicio a 28 penitenciarios en el 2009, por las torturas denunciadas durante un motín de abril de 2004. En ese juicio, 21 de los penitenciarios fueron absueltos y el resto nunca terminó tras las rejas.
Sería bueno que los jueces salgan a la vereda a explicarle a la sociedad, de ser necesario, con manzanitas, como se hacía antes cuando los chicos no comprendían los procesos de suma y resta en la primaria.
Los casos de Braian Hernández y Matías Casas, asesinados por los policías Claudio Salas y Héctor Méndez, son otro detonante.
En ambos casos los policías fueron declarados culpables de homicidio y la pena que les cupo fue de prisión perpetua. Las impugnaciones condujeron las causas a una zona gris donde les bajaron la calificación y con ello les levantaron la perpetua.
Entonces, ¿qué debemos pensar cada vez que un policía se sienta en el banquillo de los acusados? Seguramente, que no será tratado como un ciudadano de a pie y que habrá un guiño en favor del poder.