ver más

Otros intereses detrás del humo

Pancho Casado

Si la justicia municipal sanciona a un vecino que quema hojas en su barrio es importante dar muestras claras que a un sindicato también se lo puede sancionar. Este viernes fueron (¡otra vez!) los empleados del EPAS, que en Santiago del Estero y Belgrano interrumpieron el tránsito y encendieron las clásicas cubiertas que se usan sistemáticamente para tal efecto, sin importarles que a una cuadra hay un centro de salud, a media cuadra una escuela y alrededor, edificios en los que viven personas alérgicas a las que este humo las afecta considerablemente. Espero que el gobierno municipal aplique las multas correspondientes. Hay una ordenanza que prohíbe prender cubiertas: ya fueron sancionados hace algunos años la CTA y ATE por este motivo. Si pagaron las multas labradas por los juzgados de faltas no lo sé. De todas maneras, la infracción no es tan grave como el perjuicio a la salud que el humo provoca. En una ciudad de seres civilizados existe aún esta clase de gente que no entiende que se han fijado normas de convivencia que excluyen este tipo de manifestaciones. Poco les debe importar a los dirigentes. En el EPAS hay una medida de fuerza que lleva cerca de 30 días exigiendo la aplicación del Convenio Colectivo de Trabajo, Ley 2944, vigente desde el 2008, a lo que se suma el rechazo a la designación de la funcionaria Roxana Lira en la gerencia de Recursos Humanos del organismo, sin concurso previo. Lo que no dicen los dirigentes gremiales es que esta manifestación tiene algo escondido:  quieren una recategorización para todos los trabajadores sin concurso y eso no está comprendido en el Convenio, ni tampoco la inclusión de 12 (doce) personas avaladas por el directorio donde está el director obrero, y con esto están rompiendo el mencionado convenio.