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Una verdadera historia de horror vivió una familia de Mar del Plata, que durante años fue esclavizada y abusada por el padre. Tras muchos años de calvario, el hombre de 71 años fue denunciado y acusado de violar a sus cinco hijas durante más de una década. Finalmente, se hizo justicia: fue declarado culpable y condenado a pasar medio siglo en prisión.
Los jueces consideraron únanimemente que el albañil era responsable de los delitos de “abuso sexual con acceso carnal, reiterado y agravado por el vínculo y la relación de convivencia” en perjuicio de sus hijas mujeres entre 2004 y 2020, y lo sentenciaron a 10 años de cárcel por cada una de ellas.
En el fallo, los representantes de la Justicia también tuvieron en cuenta las distintas formas de violencia a las que el hombre, que además era padre de dos hijos varones, sometió a toda la familia. “Hubo violencia, denigración, control económico, castigos y premios de acuerdo a cómo accedían a sus pedidos”, sostuvo la resolución.
El Tribunal dio por probado que el imputado trataba a todos en su casa como “esclavos”, incluso a su esposa y a su suegra. En ese sentido, su pareja, una mujer de ciudadanía chilena a la que había conocido en Santa Cruz, declaró en el juicio que, si ella se atrevía a cuestionarlo de algún modo, la amenazaba afirmándole que “voy a mandar a que te corten las piernas, chilena de mierda”.
En el debate oral quedó acreditado que las cinco hijas fueron víctimas de abuso sexual desde que eran menores y que los ataques se produjeron tanto en la casa en la que la familia vivía, en el Barrio Peralta Ramos Este, como en una construcción abandonada ubicada a pocas cuadras.
Los magistrados precisaron que el hombre abusó de tres de ellas, al menos entre 2004 y 2017, y de las otras dos desde 2010 hasta su detención. En tanto, a los hijos varones los castigaba física y verbalmente. Además, poseía armas en su casa, con las que en más de una ocasión amenazó a todos los integrantes de la familia. Estas armas fueron secuestradas.
El fallo indicó que, a partir de las declaraciones de las hijas, de sus dos hermanos y de la madre de todos ellos, “la prueba resulta contundente y suficiente para afirmar la participación criminal del acusado”. Tras ser condenado, fue trasladado a la Unidad Penal 15 del complejo penitenciario de Batán, donde cumplía prisión preventiva.
El hombre ya había sido detenido el 20 de mayo de 2020, en pleno aislamiento social preventivo por la pandemia del coronavirus, horas después de que una de sus hijas abandonara la vivienda familiar y radicara la denuncia en la Comisaría de la Mujer local.