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El de Lu Bigoni es el caso de miles de jóvenes argentinos que deciden viajar por un tiempo a Estados Unidos y trabajar allí. La oferta es tentadora, cobrar en dólares (entre 100 y 150 por día), ahorrar, conocer el país y volver a la Argentina con ahorros e invertir. Pero no siempre el “sueño americano” es da tal cual lo planeado. Esta chica viajó con la valija llena de sueños, pero al llegar al aeropuerto de Denver, sin darle ninguna explicación, la deportaron.
La desilusión de Lu fue total, pero su calvario recién estaba por empezar. “Fue el peor día de mi vida”, comenzó contando la joven a través de tres videos que subió a su cuenta de TikTok.
Tal como lo precisó, ella ya había estado el año pasado durante cuatro meses en Estados Unidos. Hasta allí había llegado por el programa Work and Travel, establecido por el Departamento de Estado, en el cual una persona puede trabajar por tiempo determinado de manera legal, pero finalizada la estadía debe regresar a su país de origen.
En aquel momento realizó tareas en un centro de esquí. A los meses, el mismo lugar le ofreció empleo nuevamente, pero con un contrato por fuera de la empresa con la que había ido anteriormente. “Entonces consulté a una agencia de turismo que es con la que siempre sacó los pasajes y me dijo que no había problema”, detalló.
Fue así como en diciembre pasado se embarcó nuevamente a EE.UU. Sin embargo, al aterrizar en Denver, la cantidad de dinero que la joven llevaba le resultó sospechoso a un funcionario de Migraciones. “Me había llevado mucho porque tenía lo que tenía del trabajo de hace siete meses, la tarjeta de crédito y aún tenía que cobrar una parte: era bastante”, confesó.
“Me mandó a un cuartito que estaba lleno de latinos”, contó. En el lugar, de acuerdo a su relato, las personas allí presentes eran llamadas a un mostrador donde les informaban que debían volver a sus países de origen. “Me llaman a mí y sin darme motivos y me dicen: estás deportada”.
Ella, angustiada, pidió explicaciones, pero no obtuvo respuestas. Por otra parte, un funcionario le quitó el celular y le dijo que tramitarían un vuelo de regreso a Buenos Aires. “Me hicieron pruebas de ADN, me sacaron fotos, todo, como si estuviese presa”, detalló.
Enseguida tomó el vuelo, pero siempre estuvo custodiada. “Me llevaban escoltada entre dos policías como si hubiese robado”, remarcó. También aclaró que durante las horas en las que estuvo retenida no pudo mantener contacto con su familia.
Lu, además, señaló que le rompieron las valijas y le tiraron la ropa en el piso. “Me rompieron las zapatillas que tenía puestas”, sumó.
Sin celular, la joven reclamó el derecho a comunicarse con un familiar. “Fueron tres minutos por teléfono y me los cronometraron”, dijo. En ese orden, también le sacaron su pasaporte y el pasaje, por lo cual viajó de regreso a la Argentina sin su documentación.
Durante al menos 15 horas, la joven se mantuvo incomunicada y su familia solo supo lo que ocurría gracias a la llamada telefónica que pudo hacer. “Fue un momento angustiante y la pasé muy mal, hasta el día de hoy me cuesta hablarlo, uno de estas cosas aprende y sabe que para ir a esos países tiene que ir con todas las cosas en regla. Fue el peor día de mi vida”, resaltó al final del video.