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Los insólitos métodos para traficar drogas: mulas, sandalias y tenedores

Las personas que se arriesgan en el aeropuerto de Ezeiza y las llamativas encomiendas en las que la Aduana encuentra cocaína y otras sustancias.

A la hora de traficar droga el ingenio se agudiza y los mecanismos son cada vez más insólitos. Así lo demostró una mujer que llevaba 9720 gramos de cocaína impregnada en todas las prendas que llevaba en la valija con la que pretendía salir del país, pero fue descubierta en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. La cocaína fue descubierta gracias a los reactivos que se tornaron azules al contacto con las telas.

El comportamiento errático de la mujer, sus respuestas incoherentes y la confusión sobre el vuelo que debía abordar -Air France, rumbo a Lisboa, vía París-, fueron los signos que llamaron la atención de los agentes de la Dirección General de Aduanas y que terminaron con la detención de la traficante.

Lo cierto es que esta mujer no es la primera, ni será la última, que toma la temeraria decisión de traspasar los escáneres de las fuerzas de seguridad con droga oculta para abordar un avión y entregar el envío en otro país. En lo que va del año, la entidad que dirige Guillermo Michel detectó once mulas y otras cuatro fueron identificadas por un dispositivo en el que participa el Ministerio de Seguridad, Interpol, Migraciones y la Aduana.

Narcotráfico. Ezeiza.

De acuerdo a información de TN, “las mulas” suelen cobrar unos 4 mil dólares, aunque hay casos en los que recibieron el doble por pasar los controles. Cuanto mayor es el riesgo, mayor es la paga. En juego ponen su libertad: en Argentina, la pena que reciben va entre 4 y 5 años, pero en el exterior, las condenas pueden ser más duras. En Tailandia, por ejemplo, el delito se paga con 50 años de cárcel.

Lo traficantes no solo salen del país, también entran. El 20 de agosto, un argentino llegó de un vuelo de la empresa LEVEL, proveniente de Barcelona. Estuvo a punto de lograr la misión narco, pero cayó justo antes de salir cuando personal de la Secretaria Unidad de Apoyo Operativo Metropolitana realizó un control selectivo de arribo de pasajeros y equipajes en el sector de arribos de Ezeiza.

Su valija contenía tres botellas de grandes dimensiones, lo que les llamó la atención a los aduaneros que, además, notaron la adulteración de los corchos al revisarlas. La sospecha se confirmó cuando aplicaron reactivos específicos al líquido que contenían. No se trataba de finos vinos españoles sino de 7810 gramos de MDMA (mentafetaminas - éxtasis).

Tres días más tarde, la Aduana secuestró 40 frascos de Popper que un argentino, que había llegado de Nueva York en un vuelo de American Airlines, intetó ingresar al país.

En cuanto a las ingestas de cápsulas de cocaína, el método que pone en serio riesgo la salud de quien las carga en su organismo, la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) -a cargo de José Glinski- descubre el engaño a través de un dispositivo denominado “boy scan”. Ese método les permite a los uniformados visualizar todo lo que está dentro del cuerpo de un pasajero. En caso de encontrar droga en el cuerpo, se lo deriva bajo el rótulo de urgente al Hospital Interzonal de Ezeiza Alberto Eurnekian.

El centro de salud cuenta con área especializada para que el “ingestado” pueda evacuar las cápsulas. Si una se rompe, la persona corre peligro de muerte, aunque puede salvarse. En caso de que sean más de una, crece la probabilidad de morir. Por esa razón, el área de internación de “mulas”, que permanecen con custodia policial durante su estadía, está anexada a la terapia intensiva del hospital.

Cuando el proceso natural se da, la droga queda a disposición de la Justicia y el detenido es traladado al lugar de encierro que ordene el juez.

Narcotráfico. Ezeiza.

Encomiendas narco

La exportación a través de envío courier (mensajería) de cocaína puede resultar un método muy efectivo. La condición es que la droga debe estar bien escondida en productos que no levanten sospechas.

Es así que la Dirección General de Aduanas descubrió 1400 gramos de cocaína dentro de un colchón inflable que tenía como destino Hong Kong, 400 gramos en trípodes que iban a Alemania; 940 gramos en sandalias rumbo a Francia y un peso similar en los mangos de cubiertos de plástico que se dirigían a Australia. En ese caso, para no tener dudas de la procedencia, la encomienda incluía un plato con la leyenda “Argentina” y la imagen de un gaucho sobre el lomo de un caballo salvaje.

En otros envíos descubrieron cocaína en el interior de filtros para carbón que iban a Tailandia; en mangos de soga, a Arabia Saudita; en un amplificador de sonido, a España; en los capacitadores de una consola de sonido, a Bélgica y en el doble fondo de un termo que iba rumbo a Hong Kong.

Al igual que las mulas, los paquetes con droga también ingresan al país. Tal es el caso de los 10 kilos de GBL (Gammabutirolactona), más conocida como “la droga del sexo” detectada, por medio de un aparato donado por Naciones Unidas, en siete encomiendas postales, proveniente de los Países Bajos.

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