La vicepresidenta respondió a las acusaciones de Luis Petri y profundizó la interna con Javier Milei. Cruces por redes y reproches por el rol en el Senado.
La tensión entre la vicepresidenta Victoria Villarruel y el presidente Javier Milei sumó un nuevo episodio en las últimas horas, con declaraciones cruzadas, reproches públicos y acusaciones que exponen una fractura abierta en la conducción del oficialismo. El enfrentamiento dejó de ser un rumor para transformarse en un intercambio directo.
La frase que encendió el debate fue contundente: “Quieren mi renuncia, pero no se les va a dar”. Con esas palabras, Villarruel respondió a cuestionamientos del diputado y exministro de Defensa Luis Petri, quien la acusó de actuar en contra del Ejecutivo y de alinearse con la oposición en momentos clave del debate parlamentario.
El cruce se produjo tras la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, donde la relación entre el Presidente y su vice volvió a quedar expuesta en público.
Luis Petri sostuvo en una entrevista televisiva que Villarruel “apostó por el fracaso del Gobierno”, y la señaló como “funcional a la oposición”. Además, recordó una referencia de Javier Milei durante su discurso ante la Asamblea Legislativa, cuando habló de “propios que soñaban con el sillón de Rivadavia”, una frase que muchos interpretaron como dirigida a la vicepresidenta.
El legislador cuestionó también la actitud de Villarruel durante la ceremonia, en la que en varias ocasiones utilizó su celular mientras el Presidente hablaba. Para Petri, ese gesto reflejó una postura distante respecto del mensaje oficial.
La respuesta de Villarruel llegó a través de la red social X. Allí, apuntó contra la gestión de Luis Petri en el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) y lo responsabilizó por el vacío administrativo que, según planteó, afectó a miles de afiliados. La vicepresidenta mencionó una causa judicial en curso y puso el foco en presuntas irregularidades en la administración de la obra social.
El intercambio subió de tono con nuevas publicaciones. Villarruel rechazó cualquier especulación sobre una eventual renuncia y afirmó que ejercerá el cargo hasta el final de su mandato. También deslizó críticas hacia otros dirigentes del oficialismo, entre ellos el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, a quien cuestionó con dureza.
La relación entre Milei y Villarruel atraviesa su momento más delicado desde el inicio de la gestión. El distanciamiento quedó en evidencia en la apertura de sesiones, con un saludo frío en la entrada del Congreso y gestos que no pasaron inadvertidos durante el discurso presidencial.
En su alocución, el Presidente defendió el rumbo económico y sostuvo que su administración enfrentó un “ataque coordinado” tras las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires. En ese contexto, mencionó a sectores que, desde la oposición o incluso dentro del propio espacio, imaginaban un cambio en la conducción del Poder Ejecutivo.
Aunque no nombró a Villarruel de manera directa, la referencia alimentó interpretaciones sobre la interna oficialista. La vicepresidenta optó por no interrumpir ni responder en ese ámbito, pero su postura posterior dejó claro que el conflicto ya no se maneja en privado.