La obra estaba ubicada en la antesala del Salón Eva Perón, un espacio de fuerte carga simbólica dentro de Casa Rosada. La justificación del Gobierno.
El Gobierno nacional ordenó retirar una réplica del retrato de Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón que estaba en la Casa Rosada. La medida también incluyó el desmontaje de otras piezas exhibidas en el primer piso del edificio, en un sector cercano al Salón Eva Perón.
La decisión se tomó en el marco de una intervención sobre distintas obras ubicadas en ese sector. Según explicaron fuentes oficiales, el argumento formal apunta a problemas en las condiciones de conservación.
Al mismo tiempo, el contexto en el que se produce la medida suma una lectura política sobre los cambios en los espacios del edificio.
El cuadro retirado es una copia de una pintura histórica realizada en 1948, donde se observa a Perón junto a Evita. La obra estaba ubicada en la antesala del Salón Eva Perón, un espacio de fuerte carga simbólica dentro de la Casa Rosada.
Junto con esa pieza, también se retiró una imagen del glaciar Perito Moreno que ocupaba una de las paredes del mismo pasillo. Ambas obras fueron enviadas al Museo del Bicentenario para su resguardo y eventual restauración.
Desde el entorno oficial señalaron que se detectaron fallas estructurales en los soportes y posibles riesgos derivados de cambios de temperatura en el lugar. En ese sentido, indicaron que la decisión busca preservar el estado de las piezas y evitar deterioros.
El retiro dejó sectores del edificio sin elementos visuales, lo que abre la posibilidad de redefinir la estética del espacio en el corto plazo.
Tras la remoción de los cuadros, en el Gobierno comenzaron a analizar alternativas para ocupar esos lugares. Entre las opciones en estudio aparecen figuras históricas como Domingo Faustino Sarmiento, Manuel Belgrano, Juan Bautista Alberdi y Julio Argentino Roca.
También surgió una posibilidad que generó comentarios: la incorporación de una imagen de Lionel Messi, capitán de la Selección argentina campeona del mundo. La idea se apoya en su peso simbólico actual y su identificación con distintos sectores de la sociedad.
En paralelo, se evalúa reemplazar la imagen del glaciar por una representación de las Cataratas del Iguazú. La elección responde a una lógica de continuidad paisajística y a decisiones internas sobre la configuración de los espacios.
Estas definiciones forman parte de un proceso de reorganización visual dentro de la Casa Rosada, donde cada pieza exhibida tiene una carga simbólica.
La medida se suma a otras decisiones tomadas en dependencias estatales, donde se retiraron imágenes, bustos y referencias vinculadas a gestiones anteriores.
En ese marco, el Gobierno impulsa una revisión de los símbolos presentes en edificios públicos, en línea con una postura crítica hacia el peronismo y el kirchnerismo. La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia orientada a redefinir la identidad visual del Estado.
Las obras retiradas serán sometidas a procesos de conservación. El retrato original de Perón y Evita, del que deriva la copia removida, ya atravesó intervenciones similares en el pasado.
El episodio combina criterios técnicos con definiciones políticas. En la Casa Rosada, cada decisión sobre qué se exhibe y qué se retira también expresa una posición sobre la historia reciente.