Para ver bien de cerca

La obra de Carola Zech y de Tomás Espina se puede disfrutar en el MNBA. Se inauguró la muestra "Como el viento", de la reconocida artista plástica, y la obra "Habitación quemada" de Espina fue donada por la Fundación arteBa.

Neuquén.- En la sede neuquina del Museo Nacional de Bellas Artes se inauguró la muestra "Como el viento" de Carola Zech y la obra "Habitación quemada" de Tomás Espina.

La artista plástica es docente e investigadora. Galardonada con el Gran Premio de Honor del Salón Nacional de Artes Visuales 2013, su obra se compone de esculturas, instalaciones, proyectos site-specific y pinturas, y se ha focalizado en desarrollar un sistema metálico-magnético.
Sobre la creación de Zech, el curador Philippe Cyroulnik consideró que "la vitalidad del lenguaje de la obra, concebida como una totalidad de piezas de relaciones cambiantes, reside en la tensión entre su estabilidad aparente y su inmediata posibilidad de cambio. También radica en su ambigua condición de plano y objeto tridimensional, en su doble situación pictórica y escultórica y en su régimen de producción que participa al mismo tiempo de lo industrial y de lo manual".

La obra "Habitación quemada" de Tomás Espina, ganadora del Premio arteBA-Petrobras 2009, fue donada por la Fundación arteBA en su 25º aniversario para ser incorporada al acervo del patrimonio de la ciudad de Neuquén. Sobre ella se refirió Ivana Quiroga, directora del MNBA, quien indicó que la obra "es una instalación intervenida con hollín y que nos da la posibilidad de entrar a interactuar y romper las barreras de lo público y lo privado, es decir, esto de un espacio dentro de otro espacio". Asimismo, sobre la muestra "Como el viento", señaló que "para quienes vivimos en Neuquén es una situación cotidiana pero para ella fue un punto de partida de investigación de la exhibición que presenta".

Premiados: Los dos artistas han recibido importantes galardones por sus obras.

Por su parte, Zech dijo que su muestra está constituida por varias instalaciones y obras más pequeñas que van rodeando a las dos más importantes. "Tiene por objetivo reflexionar acerca de las fuerzas del azar que son las que constituyen las formas en general. Esas fuerzas estarían puestas en el personaje del viento", explicó.

"Tengo todo un sistema metafórico de posibles lecturas de la obra", agregó, y en ese sentido puntualizó que "por un lado está la geometría que se expresa a través de sus formas, como rectángulo, círculo, cuadrado. Pero además, yo las tomo como si cada una fuera un cuerpo y lo doto de un color en especial que es el temperamento de esa forma. Se trata de cuatro grupos de colores -amarillos, rojos, negros y azules- que de alguna manera se vinculan con el temperamento humano".

Embed



Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Deja tu comentario

Lo Más Leído