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Patear el crudo hacia adelante

Los gobernadores patagónicos parecen haberle ganado (sólo por este año) la pulseada al ministro de Energía de la Nación, Juan José Aranguren. No habrá aumentos de combustible y no se tocará el barril criollo. Omar Gutiérrez y sus pares se plantaron en una lógica que consolida las economías de la región: sostener la producción de gas y petróleo. Los indicadores no son alentadores, pero en el tercer trimestre hubo una sorpresa. Neuquén tiene la desocupación más baja del país: el 2,5%, mucho menor al 8,6% del trimestre anterior. Es por eso que saben que un traspié podría generar un conflicto social enorme que implicaría, además, un paro petrolero salvaje y el derrumbe de la imagen de Vaca Muerta, una carta marcada que se usó durante mucho tiempo como presentación de los neuquinos en el país. El funcionario clave de la administración de Mauricio Macri salió a decir que por ahora (sólo por ahora) sostendrá el precio interno del crudo y que no habrá aumentos en el precio de las naftas. El freno parece más bien una señal política que no se cuaja con el ejercicio antipopulista del que hace gala el PRO. Con esta medida, sólo se gana tiempo. “Desensillar hasta que aclare”, dice el refrán. El tema es tan delicado que hasta el intendente capitalino, Horacio “Pechi” Quiroga, tuvo que acompañar, con algunas críticas, a Gutiérrez en la cruzada petrolera a pesar de que el ala dura de Cambiemos le da la derecha a Aranguren en cualquiera de sus medidas. Más allá de cómo se disfrace el tema, el ajuste petrolero ya llegó. Hay mil empleados en la casa y con incertidumbre. Las inversiones llegan a cuentagotas y el Gobierno patea las decisiones hacia adelante, para que no estalle como una bomba de tiempo en el siempre complejo diciembre.