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Patrimonio Le Corbusier en Argentina

El reconocido arquitecto suizo dejó su sello en el país entre los años 1949 y 1953. La casa Curutchet es su única obra en la nación y una de las pocas en Latinoamérica.

La vivienda familiar y consultorio fue diseñada en un terreno de medidas reducidas y entre dos medianeras.
 
La Plata >
Esta ciudad conserva la única obra en el país del considerado “padre de la arquitectura moderna”,  Charles Édouard Jeanneret-Gris o, conocido mundialmente como Le Corbusier.  Se trata de la vivienda que el reconocido arquitecto suizo diseño y dirigió su obra entre los años 1949 y 1953. La vivienda unifamiliar de la familia Curutchet se encuentra situada en el Boulevard 53 Nº 320, entre 1 y 2 de esa ciudad capital.
Como señala un artículo difundido por el sitio de arquitectura, www.arq.com.mx,  sólo un profesional de la talla de Le Corbusier pudo convertir desventajas en ventajas. En este caso, el proyecto, que es uno de los pocos proyectos del arquitecto en Latinoamérica,  se diseñó la vivienda en un terreno de solo 180 m2, entre medianeras, sin dejar de tener en cuenta el entorno de la ciudad y la cercanía de su bosque.
“La construcción constituye un curioso y logrado ejemplo desde el punto de vista plástico de adaptación de los principios característicos de la arquitectura doméstica de Le Corbusier a las particularidades del contexto urbano de una ciudad argentina”, sostiene la publicación.
“En este caso dichas particularidades se centran esencialmente en dos temas; primero, la construcción de una vivienda unifamiliar en un terreno de dimensiones limitadas entre medianeras, circunstancia inédita en la producción anterior del autor, lo que determina una vivienda de una sola fachada. Y segundo, el hecho de que como consecuencia de la estructuración urbana de la ciudad de La Plata según avenidas diagonales, el eje longitudinal del terreno tenga una inclinación cercana a los 45° con respecto a la línea municipal” agrega la información.
Señala además que frente a estos dos esquemas, Le Corbusier “respondió a ellos con notable destreza, derivando de dicha respuesta su partido. Este consiste efectivamente en dividir el programa en dos bloques”.
Para ello, en el primero de los sectores,  contiene -en el primer piso- los consultorios y ámbitos de trabajo del comitente y en el segundo la terraza jardín, y se toma a la línea municipal respetando así la continuidad fachadística de la cuadra y absorbiendo en su materialidad la divergencia angular mencionada.
“La consolidación de este frente está acentuada por la prolongación del parasol hacia arriba, que enmarca virtualmente el frente de la terraza, y por el techo de ésta en doble altura, apoyado contra el lindero más alto” se informa.
En el bloque posterior está la vivienda familiar. Se recordó que en 1926 Le Corbusier había determinado los llamados “Cinco puntos de una nueva arquitectura”, materializados completamente en esta obra.
La Casa Curutchet materializa el concepto de cada uno de los cincos puntos que, para Le Corbusier,  representarían los principios fundamentales de una nueva arquitectura.
La planta libre: para Le Corbusier, la planta baja de la vivienda, al igual que la calle, pertenecía al automóvil, ya sea para circulación o aparcamiento, por este motivo la vivienda se elevaba sobre pilotis dejando toda la planta baja libre para permitir el movimiento de los vehículos.
La terraza-jardín: para Le Corbusier la superficie ocupada en planta por la vivienda debía de ser devuelta a la naturaleza en forma de jardín en la cubierta del edificio, convirtiendo el espacio sobre la vivienda en un ámbito aprovechable para el esparcimiento, que además permitía mantener condiciones de aislamiento térmico sobre las nuevas losas de hormigón.
Los “pilotis”: aprovechando la acción conjunta de las losas de hormigón y los pilares metálicos, estos últimos tienen un consumo despreciable de suelo en la vivienda comparado con los muros de carga tradicionales o los pilares de ladrillo u hormigón. De esta forma, se mejora el aprovechamiento funcional y de superficies útiles, liberando a la planta de condicionantes estructurales.
La ventana longitudinal: por el mismo motivo del punto anterior, también los muros exteriores se liberan, y las ventanas pueden abarcar todo el ancho de la construcción, mejorando la relación con el exterior.
La fachada libre: complementario del punto anterior, los pilares metálicos se retrasan respecto de la fachada, liberando a ésta de su función estructural.
 
Fuente: www.arq.com.mx