Si hay algo que reconocerle al intendente de Neuquén, es su sentido de la oportunidad. Ocurre que Pechi Quiroga es un verdadero hijo de las encuestas, un dirigente sondeo-dependiente atento a la espuma de las olas.
Ayer dio una vuelta de rosca más a su discurso contra el populismo, una cruzada que hoy lo emparienta con Sergio Massa y Mauricio Macri (quienes podrían llegar a la Presidencia en 2015 sin tener partidos sólidos pero a fuerza de trabajar la opinión pública). Y no solo reiteró nuestro intendente urbanizador que irá por la Gobernación, sino que –anunció- será el gran candidato antipiquete.
Lo dijo, desafiante, nada menos que en la provincia donde nació ese recurso de lucha sindical, un orgullo argentino como el dulce de leche o la birome.
Proclamó, para que no queden dudas, que seguirá firme junto a su nuevo sello partidario, Nuevo Compromiso Neuquino (NCN), y que ni ebrio ni abombado volvería al radicalismo, el partido que lo vio nacer.
Toda esta declaración de principios tiene una explicación, y es que en tiempos en los que los partidos políticos tradicionales se esfuman en la Argentina, solo se reconoce adherente a la UCR un 8 por ciento de la población (según indica un estudio de Jorge Giacobe); que, de acuerdo con encuestas propias de este diario, un 84% de los neuquinos desaprueba los cortes de ruta como modo de protesta; y que, encima, un 82% está de acuerdo con el desalojo de las tomas como las del sábado en el barrio Melipal.
Difícilmente esos argumentos le alcancen al intendente para desplazar al MPN del poder provincial, pero está claro que nadie podrá acusarlo de no vestir a la moda.