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Pechi, el de las dos campañas

Fernando Castro

Quienes trabajan con Horacio Quiroga tendrán un panorama todavía más claro desde el próximo fin de semana, aunque Pechi ya les haya dado a entender que deben enfocar sus energías en “la elección de la ciudad”. Al menos es lo que dicen algunos de sus referentes territoriales mientras se enlodan el calzado en sus peligrosas incursiones en el oeste, esa otra ciudad donde el MPN decoró con cartelitos azules cuanto poste de luz se levantó allí. Las tres encuestas que manejan los candidatos del lote de punta para la elección provincial son casi una hoja de ruta para el intendente, que no dice que gana, sino que hay un “empate técnico” con el partido provincial. Los números del kirchnerismo lo relegan al tercer lugar y los del MPN al segundo, en un empate con Ramón Rioseco muy parecido a la ecuación ideal con la que el sapagismo quisiera explicar lo que en realidad desea: la división más exacta posible del electorado. Hoy, la aspiración central de Quiroga es realizar la mejor elección posible en la capital. Un mal desempeño plasmaría en la realidad las críticas que, por lo bajo, susurra un sector de su entorno que le atribuye errores de la campaña provincial. En este contexto, Pechi necesita como el agua despejar dudas el domingo con un buen resultado en un ámbito donde mantiene importantes márgenes de aprobación, algo de lo que también puede presumir su socio político, Mauricio Macri. Es que el líder del PRO es el presidenciable con más intención de voto en Neuquén. Por eso, para Quiroga mostrarse con él es todo ganancia, además de afianzar un vínculo de más de una década. El jefe de gobierno porteño, con sus visitas, busca apuntalar su desempeño local, asegurándose algo de lo que carece: fiscales de mesa probos en la provincia, de cara a las PASO y la elección para presidente.